EDITAR UN LIBRO
La casa repoblada cobraba ese calor de antaño. Quizás sus moradores no estaban conectados con las vicisitudes ancestrales de antes pero notaban, al ver aquellos vetustos escalones, el desgaste en ellos; el dolor y las alegrías que aquellas reliquias le suscitaban. Y, su presencia, ante el espacio que habitaron les memorizaba anécdotas, pasajes de acontecimientos que nunca lograrán olvidar.
Yo, a pesar de no tener mucho que decir, puedo asegurar que en las mentes de mis hermanos ... (ver texto completo)
La casa repoblada cobraba ese calor de antaño. Quizás sus moradores no estaban conectados con las vicisitudes ancestrales de antes pero notaban, al ver aquellos vetustos escalones, el desgaste en ellos; el dolor y las alegrías que aquellas reliquias le suscitaban. Y, su presencia, ante el espacio que habitaron les memorizaba anécdotas, pasajes de acontecimientos que nunca lograrán olvidar.
Yo, a pesar de no tener mucho que decir, puedo asegurar que en las mentes de mis hermanos ... (ver texto completo)