La
Plaza Mayor de
Salamanca supone la culminación estética de las
plazas mayores castellanas. Es de estilo barroco, pero bebe directamente de
fuentes herrerianas y renacentistas.
Este espacio urbano es un perfecto exponente del urbanismo ilustrado de la época: una construcción racional, cuya belleza reside en el equilibrio de sus proporciones, en la repetición armónica de sus elementos constructivos y en la decoración serena y uniforme.