ALDEANUEVA DE FIGUEROA (Salamanca)


Iglesia parroquial de Santiago Apostol
Como se llamaba la fiesta que hacian las mujeres antiguamente. Hacian dulces etc
Buenas tardes, mi abuelo paterno nació en Aldeanueva de Figueroa y se llamó INOCENCIO CORRAL. Se que tengo familiares en el pueblo porque mis primas los han ido a visitar y yo trataré de hacerlo en octubre cuando viaje a España desde Argentina donde vivo. Mi abuela paterna era ADORACIÓN GORJON. Se que también era salamanquina pero nunca he tenido contacto con sus familiares. Sería de mi interés, si alguno de ellos tiene antecedentes, contactarlos para saber más sobre mis antepasados. Mi abuela debe haber emigrado a Argentina a principios del 1900 porque mi papá nació en 1931 en Pasteur, Provincia de Buenos Aires, Argentina. A mi antepasados maternos ya los ubiqué y estoy en contacto con ellos. Eran de Argusino, Zamora, el pueblo inundado por la represa de Almendra. Cordiales saludos, Silvia Corral Moralejo
Un pueblo encantador mi padre nació allí yo hacia muchos años que no iva y fui el año pasado y me trataron como una más de allí, doy las gracias a todos y este año pienso ir otra vez soy la hija de Manolo
Rebulle mis abuelos Isidro y María, un abrazo
¡Qué bonitos son los girasoles!
Hace unos dias estuve con mi marido en aldea nueva de Figueroa
Me gusto muchísimo hacia años que no iba y estve encantada con la gente tan amable mis abuelos y mi padre eran de alli los rebulles me senti tambien que el año que biene bol veré,
Muchas gracias a todos un saludo
SE VENDE CORRAL.

Se vende corral en Aldeanueva de Figueroa, en Cll/ la Plata número 14, ideal para nave, acceso por dos calles, de 157 metros cuadrados. 15.000 euros. Contactar con Tomás en 678 077 367.
SE VENDE LOCAL.

Se vende local en Aldeanueva de Figueroa, en pleno centro, en la Cortina de Cañedo, superficie aproximada, según escritura, de 700 metros cuadrados. Fácil y amplio acceso, ideal para chalet, casa de campo, nave. 20.000 euros. Contactar con Tomás en 678 077 367.
Quisiera saber si existen algunas personas con el apellido Santos ò Borrego. Concretamente serìa por parte de mi abuela y màs especìfico mi bisabuelo Esteban Santos Alamaraz ò Manuela Eduvilges Borrego Sànchez. Caso que tengan familia lejana en ese pueblo me gustarìa contactar con ellos. Gracias
Otra vez llega el verano y la actividad del pueblo se acelera considerablemente. Los agricultores recogen sus cosechas, vuelven de vacaciones los hijos del pueblo desplazados por motivos de trabajo o familiares, la piscina abre sus puertas... Todo el mundo añora ese paseo por el monte donde el aire es puro, o ese aperitivo con amigos recordando viejos tiempos. La partida al mus, domino, etc... por las tardes y los días de caza por las mañanas. Deporte, ocio, volver a ver a tus paisanos y culminar con las fiestas de verano y sus vaquillas, peñas y bailes. Decidme que es lo que mas os gusta del verano en el pueblo.
Además las personas que citas en tus mensajes sean como fueren o actuarán como actuasen, muchas han fallecido y no pueden defenderse.
Además los mutilados de guerra cobraban una paga por eso precisamente y nosotros no sabemos el sufrimiento que pueda ser tener metralla al lado del corazón o tener amputado algún dedo o dañada alguna pierna. De igual modo citas a gente que no cobraba esa pensión y tuvieron hijos que fallecieron en el frente en edad joven y trabajadores dejando a familias huérfanas no sólo de su compañía sino del trabajo que aportaban pasándolo mal esas familias de viudas, sin marido, ni hermanos, con hijos que alimentar y sin ninguna paga.
Tienes que contrastar más la información pues cuando se trata de situaciones que no ha vivido el narrador, sino que se las cuentan o otros se las cuentan al que se lo cuenta al narrador se puede faltar a la verdad e injuriar a personas que no te pueden contestar y si pudieran te podrían dar otro punto de vista. Hay que tener cuidado con algunos comentarios, incluso aunque fueran ciertos y aquella época que todos sabemos difícil e injusta lo que hay que hacer es olvidarla pues el resentimiento lo único que delata es mala educación y poca sabiduría.
Tengo el remordimiento de conciencia siempre a flor de piel por no haber grabado todas las peripecias de mi padre durante la guerra.
Desde el 18 de Julio del 36 hasta el 1 de Abril del 39.
Casi tres años con el fusil en la mano, menos por la noche, en que hacía “trabajos especiales”, es decir, era un “hijo de la noche”, un espía voluntario que se acercaba a las trincheras enemigas o entraba en algún pueblo, siempre buscando información sobre “los rojos”.
También, tras las refriegas bélicas, se apuntaba voluntario para, en campo de nadie, recoger heridos o muertos.
No hace mucho tuve en mis manos el reloj de bolsillo que, poniéndole el pie en el pecho a un cadáver, se lo arrancó.

Mi pueblo quedó, desde el comienzo en la “zona nacional”. No en vano el Palacio del Obispo sería el Cuartel General de los sublevados y donde Franco accedió al mando único, como Generalísimo.

Como, según la ley, bastaba que sólo un miembro de la familia estuviera en el frente, tanto mi tío Marcos, como mi tío Manolo, que, además estaban casados, no fueron al frente, sino mi padre, que era soltero y, además, el más pequeño.

Fue el miedo a ser sometido a un consejo de guerra y, por lo tanto fusilado, lo que le contuvo para pegarse un tiro en la mano o en el pie, y volver como “mutilado de guerra”.
A más de uno le hicieron un “consejo de guerra”.
Decía mi padre que, por la distancia, podía saberse si se había dado o le habían dado el tiro, por el simple análisis de la herida.

Yo le notaba no sé si la envidia o el reproche de los que, como él, incluso amigos suyos, fueron a la guerra, pero ya enfermos, y que pasados unos pocos días volvieron de la guerra como “mutilados”, con pensiones envidiables y que a mi padre lo llevaban los demonios.

Sea Crescencio, Paciente, Abundio, Carlos, José María, Quico “el Fanego”, “Chilailas”, o el de Nicolás Juanes.

Estoy leyendo el documento de D. Enrique Muñoz, comandante jefe, batallón del regimiento de infantería Toledo, número 26, en el que dice:
“Certifico que el soldado Eugenio Morales Escribano (mi padre) se incorporó a este batallón, siendo destinado en el frente de Robledo de Chavela (Madrid)… y como fuerza de reserva en varios pueblos de vanguardia…. intervino en las operaciones de Madrigalejo (Cáceres)…. También como fuerza de reserva en varios pueblos de vanguardia…. Tomó parte en las operaciones de Puente del Arzobispo (Toledo)…. Fuerza de reserva en varios pueblos de vanguardia….. en el frente de Brunete (Madrid), interviniendo en las operaciones…. como fuerza de reserva en Villafranca del Castillo (Madrid)…. Ha sido propuesto para la medalla de Campaña Dos Cruces Rojas y una Cruz de Guerra (obtenidas, según consta en otro documento a la vista, en el que se añade que “heridas sufridas: ninguna” y “correctivos: ninguno”… su conducta buena, considerándole adicto al Movimiento Nacional.
Y para que conste y a efectos de licenciamiento expide el presente en Tárrega (Lérida), a uno de Agosto de mil novecientos treinta y nueve. Año de la Victoria.
Firmado Enrique Muñoz.

Pero –me repetía mi padre- ¿para qué me han servido? Para nada.
Mientras otros, sin hacer nada, están y siguen cobrando una paga de “mutilado de guerra” sin, casi, pisarla o sin pisarla.

Se vanagloriaba de no haber dado un paso atrás, siempre tras un valiente cabo o sargento, cojo y tuerto, que en vez de mandar iba siempre dando ejemplo.
Hablaba muy mal de los italianos, refugiados tras las piedras y miedosos y cobardes hasta más no poder.

Sí recuerdo cuando me decía cómo había días que, en Zaragoza, dormía de pie, en las trincheras, con el agua y el barro hasta la rodilla, buscando el calor entre los compañeros y cómo alguna vez el compañero estaba frío, muerto.
Y el “matarratas” matutino, para entrar en calor y que, según iba bajando hasta el estómago, parecía fuego quemándolo todo.
“Matarratas” es el aguardiente usual o el anís de mala calidad y que, en tiempo de guerra, también se le denominaba “asaltaparapetos”, pues se distribuía entre la tropa antes de un ataque frontal.

Lo que también tuvo mi padre (Eugenio = “bien nacido”) fue una “novia de guerra”, de nombre Juanita, de Tarragona, pero no se casó con ella, sino con mi madre (Eugenia = “bien nacida”), de mi pueblo, al año siguiente de licenciarse, en 1.940.
Si en mi pueblo, ALDEANUEVA DE FIGUEROA, hubiera estado de alcalde el anterior, el “tío Viruta”, también la falange habría hecho de las suyas.
Pero se encontró con el “tío Antonio, el carnicero” que, cuando la falange llegaba al pueblo, los saludaba, al tiempo que les espetaba “yo también tengo pistola” y los sacaba a las afueras del pueblo, para que se fueran por donde habían venido.

Es real esta historia.
El “tío Nicomedes, el sastre” (padre del “tío Rosendo, el sastre, y abuelo de Vicente y Casimiro, sastres) había ido a ESPINO DE LA ORBADA a llevar el encargo de un traje.
Allí se enteró que al maestro del pueblo le habían dado “el paseo” y había aparecido fusilado en el Monte de la Orbada.
Al llegar al pueblo, lo primero que hizo es ir a casa de D. César, el maestro (el que sería mi maestro y del que he escrito largo y tendido en otro post anterior) y comunicarle lo del maestro de Espino.
D. Cesar, con el miedo en su cuerpo, quiso llevar la radio (que estaba prohibido oírla, sobre todo “La Pirenaica”) y depositarla en casa del “tío Antonio el “carnicero” pero lo que éste hizo fue reunirse con el maestro en la casa de éste.
Al poco tiempo llegó la falange. Los invitaron a entrar al tiempo que “el tío Antonio, el “carnicero”, sacó la pistola, se la puso en la sien al cabecilla del grupo y los acompañó a la salida del pueblo.
Los chivatos denunciantes, buscando una recompensa, fueron sobre todo el “Tío Heredero” (que a lo largo de los años sería tan mal visto, sobre todo cuando se hizo un devoto santurrón) y el “Tío Geras”, que tuvo que abandonar el pueblo y que, por culpa de ellos, le fue requisado el verano a alguno de los denunciados.

Lo mismo ocurriría con el maestro de SAN CRISTÓBAL DE LA CUESTA, pero se libró “porque tenía dos hijos frailes”.

En FUENTELAPEÑA, tras el Alzamiento, fueron muchos los jóvenes detenidos y fusilados que, rebeldes durante la república, se habían dedicado a robarles a los ricos.
Algo que no ocurrió en mi pueblo a pesar que los jóvenes, en el antiguo Convento Trinitario (¿o de La Merced?) colgaron el letrero de: “UGT, La casa del pueblo” y, allí reunidos, se divertían repartiéndose, en su imaginación, las casas y las tierras del Tío Chiro, de Juan Juanes, de Valle, de la Tía Remedios…

De Diego Veloz mi madre me ha contado varias anécdotas que no pongo en duda:

.- Cuando adquirió la finca La Cañadilla toda la comarca, sobre todo Villaverde de Guareña, Pajares de la Laguna y La Orbada, le ayudó a construir la casa o palacete. Además lo consiguió de una manera sibilina: en un cuaderno se iba apuntando el nombre y apellidos de quienes arrimaban piedras, o arena, o chinarrilla, o maderas, o retiraban escombros,…

.- A las criadas las ponía contra la pared, con los dedos de la mano abiertos y él, desde una cierta distancia, disparaba con su pistola entre los dedos.

.- El “tío Nene”, de mi pueblo, cuando echaban a hierbas, le traía animales, de su finca, para comer, gratis, las hierbas del pueblo, y ser bien mirado por “Martinillo”.

.- A veces andaba desnudo y cuando, cierto día, por los caminos, se encontró con el porquero le ridiculizó la vara que llevaba y, llevándose la mano a los testículos, le dijo: “toma esta vara”.

.- Cierto día que se acercó a La Cañadilla un vendedor de chocolate, con su carro y su viejo mulo, le pegó un tiro al mulo, matándolo y largándolo por el camino por el que había venido. Pero, pasado un poco de tiempo, dos criados le dieron alcance con el mismo carro y un mulo joven, diciéndole que era un regalo de Don Diego.

.- Mi tío Manolo, que en la guerra se mancó al coger una caja de bombas, se presentó a unas pruebas para la Guardia Civil (o Cívica) y lo suspendieron. Cuando Diego Veloz se enteró mandó a llamarlo y le reprochó que no se lo hubiera comunicado a él, previamente. En su segunda presentación a las pruebas ni se las hicieron, le dieron la plaza de inmediato, aunque al poco tiempo moriría.

.- Incluso cuando la Guardia Civil pillaba a alguien con contrabando, en el momento de cambiar los sacos de cebada o trigo, en Gansinos o en Gomecello, si estaba en paz con Diego Veloz, sólo tenía que recurrir a él para solucionar el problema.
¿Cuántos republicanos, generalmente armuñeses, hay allí enterrados?, ¿cientos, como dicen algunos?, ¿miles, como dicen otros?

Diego (Martín) Veloz (Diego Veloz – como se le conocía, o “Martinillo”, por su estatura, de ascendencia española, aunque nacido en Cuba, moriría en su domicilio de la Cll/ Gran Capitán, Salamanca, en 1.938, tras haberse alistado en el ejército y haber estado luchando en Cuba, tratando de impedir su independencia.
Logró numerosas condecoraciones en el ejército (mi madre me contaba que era porque había salvado de la muerte segura a un militar de alta graduación o a un hijo del mismo), pero se vio obligado a volar a la península, continuando su carrera militar en Marruecos y en la península.

En 1.915 adquirió, en Salamanca, numerosas propiedades, entre ellas la finca La Cañadilla, de 150 hectáreas, en el municipio de Villaverde de Guareña, no lejos de mi pueblo.

Se le califica, desde “matón de casino” a “caudillo rural” o a “el último cacique salmantino”. Un personaje controvertido.
Con su bigotito de “señorito cabrón”, entre “matón de discoteca” y “agente 007, con permiso para matar”, se le acusaba de monopolizar el juego ilegal de la región.
Nombrado Presidente del Casino de Salamanca (en cuyo cargo apenas duró 10 días) fue herido de bala por un rifirrafe con un notable salmantino.

Durante la república trató de continuar su vida política como monárquico
Fue elegido diputado varias veces, tanto por Salamanca como por Peñaranda de Bracamontes.
Fue nombrado “hijo predilecto de La Armuña” e “hijo adoptivo de Salamanca”.

Tras comenzar la guerra civil (18 de Julio), el 28 es nombrado Presidente de la Diputación por su amigo, el General Miguel Cabanellas, pero renunciaría al cargo el día 1 de Agosto del mismo año “por tener deberes militares que cumplir”

Político ultraconservador, reaccionario, atrabiliario.
Iba, a menudo, borracho al Parlamento y, tras llamar “hijoputa” al diputado católico Mirat (que lo había derrotado por la circunscripción de Salamanca) y recibir, por parte de éste, un bofetón en toda la mandíbula, reaccionó instintivamente sacando una pistola (que siempre lo acompañaba).
Fue Indalecio Prieto, que estaba a su lado el que, con sus más de 100 Kilos, se le echó encima, sujetándole la mano. No obstante, apretó el gatillo, y menos mal que la bala se le encasquilló que si no…

Amigo de Queipo de Llano, que más de una vez estuvo en La Cañadilla, era dueño de La Voz de Castilla, periódico desde el que se promocionaba.

Enemigo de Unamuno, contra el que siempre estaba enfrentado, al tiempo que evitaría que lo linchasen al oponerse Unamuno a la construcción de nuevos cuarteles en Salamanca.
Personaje tan controvertido que, tras el incidente del Paraninfo entre Unamuno y Millán Astray, ante la presencia de Dñª Carmen Polo de Franco, y haber sido recluido en su casa, era el único que lo visitaba.
Era tanta su aversión hacia él que le puso su nombre a un burro de su propiedad.

Entraba en los despachos de los ministros sin pasar por secretarías.
Fue una de las personas en la que más confianza depositaron los militares.

Reclutaba voluntarios para el frente y es a él al que se le atribuye la propuesta de usar el Monte de la Orbada para depositar los cadáveres de los
republicanos fusilados.

Tenía poder para salvar o condenar.
Refugió y protegió a algunos, cuya vida estaba en peligro, escondiéndolos en su finca de La Cañadilla

Combinaba actos de crueldad (como luego veremos) con gestos de clemencia, como ocurrió con el médico del Pedroso, o con el mismo Filiberto Villalobos.
Igual les facilitaba a algunos el paso a Portugal como a las líneas republicanas, aunque fuera disfrazándolos de mujer.

Pronto se puso al frente de la represión fascista-franquista, al frente de las hordas falangistas, con el robo, el asesinato y la violación como norma de comportamiento.

Son muchos los pueblos de La Armuña que guardan, aún hoy, un triste recuerdo de hordas falangistas a su mando.
Aunque era envidia, el odio, la maleficencia, el rencor,… de los propios vecinos, generalmente de baja extracción, los chivatos que denunciaban falsamente y señalaban a los “merecedores de ser fusilados”.
Los curas párrocos, como veían el conflicto como una lucha contra el ateísmo, el materialismo, el marxismo-leninismo,… enemigos de la iglesia y de la única religión verdadera, no fueron ajenos a tanto desastre, aleccionados por los propios obispos.

Una de las cuadrillas represoras más temidas era la capitaneada por Diego Veloz, el “beligerante terrateniente armuñés”, una columna de derechistas del Bloque Agrario, Acción Popular, que iba arrasando La Armuña, reclutando fuerzas rebeldes a, tiempo que purgaban la zona de republicanos.
Igualmente una milicia derechista, la Guardia Cívica, que era financiada por la Cámara de Comercio de Salamanca.

Por ejemplo, CANTALPINO, donde mataron a una mujer y a 22 varones y donde se violó y se robó a discreción.
El “Cagalubias”, Anastasio González, disparó y mato a Eladia, “la jaboneta”, cuando defendía a su hijo, al que iban a detener y a la que, al llevarla al cementerio, como no cabía en la hoya cavada, le cortó la cabeza con la pala, arrojando cuerpo y cabeza al fondo de la misma.
Uno de los peores fue el cura, Don Pablo, que, a continuación daba la bendición a los que iban a “dar el paseo”.
A 100 mujeres les raparon el pelo al cero, violando a alguna de ellas en la cama, tras sacar al marido de la misma, robándoles todo lo que pudieron a continuación.

Algo parecido ocurrió en POVEDA DE LAS CINTAS, a pocos kilómetros de Cantalpino.

Igualmente en VILLORUELA, a unos 10 kilómetros de Cantalpino y donde hasta las mismas monjas les negaron ayuda a las viudas, con el argumento de que “esto es una Cruzada”.

O en BABILAFUENTE, cuando el guardagujas y otros 13 republicanos trataron de impedir el paso del tren que transportaba tropas a Madrid.
Al poco llegaron al pueblo los falangistas y se les daría “el paseo”, siendo fusilados en el Monte de la Orbada (excepto al médico, salvado por Diego Veloz).

En EL PEDROSO, antes de fusilar a toda la Corporación Municipal en el Monte de la Orbada, por el delito de “ser izquierdistas”, los falangistas asesinos habían sido llamados por el cura del pueblo, Don Manuel que, luego, intentaba confesarlos para que murieran en gracia de Dios y, durante el trayecto, les iban cantando el entierro.
Igualmente a las hijas de los fusilados, les raparon la cabeza al cero y les hacían cantar el “cara al sol”.
Se sabe que Diego Veloz, este lúgubre personaje, intervino en la ejecución de muchos republicanos procedentes de las “sacas” (ejecuciones extrajudiciales practicadas sobre los prisioneros encarcelados, sacados de sus celdas por pistoleros de la falange).

La tradición cuenta que a un republicano, antes de matarlo, le clavaron las “banderillas negras”.
O cuando a Sandalio, primo carnal de la vecina de mis padres, la “tía Teresa, la “changuina”, pero que vivía en Los Pizarrales, y al que sacaron de la cama a “dar un paseo” y que les hizo notar a los falangistas que, con la obscuridad, llevaba puestas una zapatilla blanca y otra negra, y que aparecería fusilado en una cuneta, en la carretera, cerca de CAÑIZAL.
LEYENDAS URBANAS DE MI PUEBLO.

1.- Cuentan que, antiguamente, el velatorio del muerto se hacía en el cementerio, junto a la sepultura en que, al amanecer, sería enterrado.
Estando varios varones velándolo, y sintiendo hambre, decidieron salir del cementerio para robar (¿) uvas en un majuelo cercano.
Al que se quedó velándolo (no era, ni moral ni socialmente, correcto dejar sólo al cadáver) se le ocurrió la manera de darle una broma a los improvisados ladrones (¿), así que, ni corto ni perezoso, sacó al cadáver del ataúd, lo sentó en una de las sillas de los velantes/veladores y se metió él en el ataúd.
Como era una noche cerrada los “uveros” le ofrecieron racimos al velante/velador sentado en la silla y como éste no respondía, el del ataúd, se levanta y, con voz de ultratumba, dijo: “si no los quiere ése dádmelos a mí”.
Los otros, hasta uno que era algo cojo, de un brinco saltaron la tapia del cementerio.
Y bastante tiempo que tardó el “resucitado” para, a gritos y encaramado en la tapia, convencerlos de que todo había sido una broma.

2.- Yo fue testigo, de niño, de algún ataúd en la baca del coche de línea.
En aquellos tiempos no se hacían los ataúdes en las carpinterías del pueblo sino que se comprobaban y venían de Salamanca, arriba, en la baca de La Serrana Coca, junto con las maletas y demás bultos, colocados en el centro, porque una bancada, para asiento de viajeros, recorría el perímetro de la misma (yo mismo, alguna vez, vine sentado allí, como si fuera un descapotable, como esos autobuses turísticos que, hoy, recorren, en itinerarios, las ciudades.
Se subía por una escalera en la parte de atrás del autobús.

Cierto día, venía un ataúd en la baca.
Como ya no cabían más viajeros dentro del autobús, uno de ellos, el último, subió arriba, a la baca.
Empezó a llover.
Y lo que se le ocurrió al viajero descapotado fue meterse en el ataúd, para no mojarse.
En los siguientes pueblos los viajeros fueron subiendo a la baca.
En un momento del viaje se levanta la tapa del ataúd y asoma una mano al tiempo que se oye: ¿“ha dejado ya de llover”?
Y personas que se lanzan desde arriba. Heridos muchos. Muertos no sé si hubo alguno.

3.- La “catalepsia”.
Se cuenta que Fray Luis de León fue enterrado vivo.
Su féretro se encuentra en la capilla de la Universidad de Salamanca.
Se dice que, en el proceso de beatificación, al levantar la tapadera del ataúd, ésta estaba arañada y el cadáver mostraba señas de haber querido salir del ataúd, como signos de desesperación, por lo que se supone que había tenido que sufrir y pudo haber perdido la fe en la desesperación.
La catalepsia es un estado biológico en el que la persona yace inmóvil, en aparente muerte y sin signos vitales, cuando, en realidad, se halla en estado consciente, variable en intensidad.
El cuerpo, rígido, no responde a los estímulos y la respiración y el pulso se vuelven muy lentos, al tiempo que la piel se pone pálida, de ahí que, al desconocer esta enfermedad muchos de los antiguos (hoy no, hay otros métodos de detectar la muerte o no muerte), hayan sido enterrados vivos.
No es una muerte y, posteriormente, una resurrección, sino una “muerte aparente”.

Pues en mi pueblo, el Sr. Ventura, el zapatero, al que yo conocí siendo muy pequeñito, por lo que me cuenta la gente del lugar, estaba muerto pero no parecía un cadáver.
¿Qué otra cosa podía hacerse con un cuerpo ahí, rígido, inmóvil durante varios días?
Pues enterrarlo.

Pero “no estaba muerto, no, no, estaba en estado cataléptico”.
Lo que nunca se hizo fue destapar la tumba y levantar la tapa.