La llegada de los Reyes Católicos, pone fin a las frecuentes luchas internas que durante el siglo XIV mantenían los bando de
Santo Tomé y
San Benito en que se dividía la ciudad, lo que conlleva el desmoche de numerosas
torres defensivas, como la de los Anaya o Abrantes (imagen de la izquierda) aunque otras, por su belleza o fidelidad al poder real fueron afortunadamente conservadas como la
torre del Clavero o la del Aire.