EL SENTIDO DE VIVIR
Una tarde te encuentras atrapado en tu puesto de trabajo, maldiciendo la digestión de cuanto comiste porque te entorpece el ritmo de tus movimientos y, en vez de una buena siesta, tomas el pulso a todo un desmadre de acontecimientos laborales. Te contaminas de ansiedad y estrés, te mientes a ti mismo (crees que te gusta) y lo afrontas con la ironía del buen humor. Despachas a las “marías” y a tus superiores con la gracia de quien gobierna el barco impolutamente. Pero la cruda ... (ver texto completo)
Una tarde te encuentras atrapado en tu puesto de trabajo, maldiciendo la digestión de cuanto comiste porque te entorpece el ritmo de tus movimientos y, en vez de una buena siesta, tomas el pulso a todo un desmadre de acontecimientos laborales. Te contaminas de ansiedad y estrés, te mientes a ti mismo (crees que te gusta) y lo afrontas con la ironía del buen humor. Despachas a las “marías” y a tus superiores con la gracia de quien gobierna el barco impolutamente. Pero la cruda ... (ver texto completo)