Villabernudo está muy cerca de San Jorde, como se puede ver por esta imagen.
Entre la tierra y el cielo están las montañas.
Atardece en la vega. Los sombras avanzan con lentitud sobre las tierras. Palones y colmenar se resisten a ser invadidos por las sombras. Los chopos disfrutan de los últimos rayos de sol. Las montañas se tiñen de azul...
Y empecé a darme cuenta...de que ser de pueblo era un don de Dios y que ser de ciudad era un poco como ser inclusero y que los tesos y el nido de la cigüeña y los chopos y el riachuelo y el soto eran siempre los mismos, mientras las pilas de ladrillo y los bloques de cementos y las montañas de piedra de la ciudad cambiaban cada día y con los años no restaba allí un solo testigo del nacimiento de uno, porque mientras el pueblo permanecía, la ciudad se desintegraba por aquello del progreso y las perspectivas ... (ver texto completo)
De pequeños teníamos miedo pasar por este rincón. No había iluminación como ahora y la puerta tenía un amplio agujero por donde, cuando menos pensábamos, salía un gato. Se oían, por otra parte, ruidos extraños que provocaban no poco terror.
Cuando llega la nieve, todo el pueblo parece un belén, lleno de encanto y misterio. El silencio de las calles y el frío que invade el ambiente invitan a disfrutar de este momento único.
Las montañas de mi tierra son azules y son blancas, como dice la canción.
Este verano pasado estuve en Payo y saqué una foto muy bonita de la Virgen de la Vega y la hice estampa y mandé varias a Payo para que tengan alguna estampa de nuestra Virgen, que es muy nuestra.
Respecto a las fuentes que nombra Manolito, da pena ver ahora la fuente Anzorita. Está sucia y sin ningún cuidado. Antes se limpiaba para que diera más agua ya que regaba gran parte del valle hacia Micieces. Al lado de la ermita había otra fuente que creo que se llamaba de Nuestra Señora que ahora no pude ... (ver texto completo)
¡¡Cuánta sed ha calmado el agua de estos caños!! Durante muchísimos años fueron los abastecedores de agua potable de todo el pueblo. Después llegaron las otras dos fuentes que traían el agua de Reomicieces (creo que ese es el nombre) para luego traer el agua a todas las casas desde la fuente Don Pedro.
Cada vez que voy a mi pueblo no puedo dejar de ir a la fuente de los caños a tomar su fresquísima agua. En agosto último fui varias veces a beber esa agua.
Manolito; es imposible no recordar a las ... (ver texto completo)
Desde el monte se pueden ver hermoswas vistasdel pueblo, como esta.
Hola me llamo Carmen y mi primer apellido es ¡MICIECES!. Como es tan raro me he metido en internet buscando algo parecido y me ha salido este precioso pueblo , aunque ya me habían hablado de su exsitencia. Espero algún día hacer una visita; puede que descubra algún antepasado lejano.Un saludo.
Las fiestas fueron normales mas bien pobres, pero bueno.
Con respecto al toque de campanas genial pero siempre hay gente que trabajamos y que a esas horas como que te sienta es como un jarro de agua fria.pero yo pregunto a los jovenes de este pueblo ¿porque no las tocais alas 12 de la mañana? no las teneis que tocar a las 2 de la madrugada que a las Santas las viene mejor ¿por que no las tocais mientras que Ignacio tira los cohetes?no de madrugada que hay mas gente de vacaciones que los que trabajamos.Tenezlo ... (ver texto completo)
Eloisa, ante todo y sobre todo quiero darte un saludo desde Oviedo que te llegue hasta Torrelavega. Por el comentario que has echo a esta fotografía me imagino que serás hija de Hermino Santos Abia, es decir, uno de los 44 niños de Payo de Ojeda a los que mi padre Leoncio Serrano Santos le dió clase en la Escuela de Niños hace muchos años, hoy convertida en un centro social con bar incluído. Si es así, cuando tu padre Herminio Santos Abia tenía 10 años de edad, yo tenía 4 y era el más pequeño de ... (ver texto completo)
A este bello campanario de la Iglesia de Payo de Ojeda subía yo de pequeño a través de una escalera de caracol. Unas veces subía para ver cómo volteaban las campanas los mozos del pueblo y otras para ver si encontraba alguna lechuza o algún murciélago colgado de las maderas de su techo. (Soy Manolito, el menor de los hijos de Leoncio Serrano Santos).
¡Cuántas veces salí por esta puerta de la Sacristía de Payo de Ojeda detrás del cura Don Lucinio para ayudarle a decir la Santa Misa! Mi prima Clementina Serrano, la hija de mi tío Nicolás que ahora vive en Vitoria, me ha recordado que en una ocasión de las muchas que salía con una pequeña cesta para pedir la limosna a todos los feligreses por entre los bancos de la Iglesia, me oyó decir los siguiente: "Una limosna para Don Lucinio, para el manco (Chus el Sacristán) y para mí". (Soy Manolito Serrano, ... (ver texto completo)