Esta foto está muy bien sacada.
Amando soy Javier y te doy las gracias por añadir fotos a este pueblo, me encantan, ¡sobre todo esta!
Bajo el cuadro del bautismo de Jesús, se ha colocado este piedra bautismal. Cuando esté limpia, lucirá también su bella sencillez.
El cuadro, antes sucio y maltratado debajo del coro, tras su limpieza y restauración, luce en su sencilllez al lado del altar. Gracias.
Desde el coro se ofrece la mejor vista del interior de la iglesia, con su preciosa crucería.
El monte es, a veces, el gran desconocido. Y, sin embargo está lleno de sorpresas pues rezuma vida y color. Tanto te puedes encontrar con un cervato que te mira sorprendido como descubrir la belleza del brezo con sus flores.
Estamos en el baptisterio, con su pila bautismal y con un cuadro que recuerda la escena evangélica del bautismo de Jesús. Sin embargo, este rincón se ha convertido en el trastero de la iglesia. ¿Cuándo recuperará su sentido?
La pila bautismal románica con su bella cenefa está pidiendo a gritos su restauración.
En esta casa estuvo la fragua durante muchos años.
Es curioso: en este banco está grabado el diseño de los nervios del techo de la zona del presbiterio de la iglesia.
Me ha encantado ese comentario.
La casa duerme. La farola ilumina su deswcanso. Las persianas están bajadas. La calle brilla, tras la lluvia. Detras de la casa, la negra oscuridad.
La noche tiene su encanto, pero no suele momento para dar un paseo, y menos en invierno. Y, sin embargo, las calles tienen otros sabor. Hace frío. No se oye ruido alguno. Hasta los gatos descansan.
La nueve y el sol dan un encanto especial a la vista del pueblo.
¡Qué hermosa entrada iluminada con el sol de una tarde de invierno!