Al fondo se ve Prádanos de Ojeda. La foto está tomada desde el monte de La Vid.
In Domino confido.
Salmo XI.- David echado de las comunes congregaciones de los píos por la persecución de Saúl, se consuela con fe, entendiendo que Dios ve su causa y vengará su inocencia.
El lauburu es un símbolo tan extendido que lo podemos encontrar en multitud de lugares y rincones, como pueden ser: esculturas, colgantes, tallado en madera o esculpido en piedra, como en muchos caseríos vascos, pues sus moradores creían que el Sol ahuyentaba el mal. Antes que al laburu los vascos veneraban otro símbolo, el rosetón, de origen romano. Este representa a un Sol quieto, mientras que el lauburu representa a un Sol en movimiento.
¿Quien no conoce la hoja de roble? Nuestro monte está lleno de robles. Sin embargo, es muy posible que algunos no se hayan dado cuenta de esta preciosa hoja labrada sobre la piedra-clave que está en la portada de la iglesia. Una imagen para el recuerdo.
La nieve. En el mesón al campo abierto
Se ve el hogar donde la leña humea
Y la olla al hervir borbollonea.
El cierzo corre por el campo yerto,
Alborotando en blancos torbellinos
La nieve silenciosa.
La nieve sobre el campo y los caminos
Cayendo está como sobre una fosa.
Antonio Machado.
Destaca en esta imagen la belleza de Oteralbo, con su variedad de colores, destacando esas zonas blanquecinas, albinas, que lo caracterizan.
“¿Hay entre los árboles una dicha pálida.
Final, apenas verde, que es un pensamiento
Ya, pensamiento fluido de los árboles,
Luz pensada por éstos en el anochecer?”
J.L. Ortiz.
Hermoso ventanal románico.
Algún visitante, muy "sabiondo", se atrevió a decir a los vecinos que esta iglesia tan hermosa no debiera estar aquí. Pero...¿dónde puede estar mejor que en lugar donde nació, con el trabajo de sus habitantes?. Y precisamente ahora, si alguien la cuida, son los vecinos del pueblo. Esta hermosa iglesia está en donde tiene que estar para disfrute de todos y, de forma, especial, de los vecinos del pueblo a quienes pertenece con todo derecho desde hace siglos.
La iglesia tiene otro sabor en un día de fiesta. Era un domingo a la hora de la misa. Poco gente, porque los vecinos son pocos. Pero la iglesia está muy limpia y cuidadada para disfrute de los que venimos de paso, a veces sólo para sacar una fotos. Gracias a todos los vecinos del pueblo.
Me extraña que alguien se atreva a decir que los naturales del pueblo, no valoran lo que tienen, pues si alguien ha cuidado y atiende esta hermosa iglesia, son los vecinos del pueblo. Y gracias a ellos, podemos incluso visitar la iglesia, lo que hacen conb mucho gusto. Otra cosa es que no sepan explicar el valor de cada cosa. Pero ellos como nadie saben que tienen un tesoro en el pueblo y... Lo han mantenido durante siglos.
Desde la ermita se pueden ver otras montañas palentinas, entre las que destaca por su belleza y grandiosidad, el Curavacas.
El pueblo descansa en un recogido valle de La Ojeda. Al fondo, se divisan el Peñalabra, el Pico Tres Mares... Bella estampa de un rincón único por su belleza y arte.
Hermoso pantocrator que preside en lo menos bello apostolado del pórtico de la iglesia.
La ermita vista desde el pueblo.