- ¿puedo quedarme con sus juguetes?
-Claro que si, hijita.
Dolores recordó las tres inexpugnables estanterías de muñecas que se exhibían en
casa de su suegra.
Aunque sobre todo rememoró su cofre de joyas y el Mercedes negro, amén de su cuenta bancaria.
- ¡que lástima de la abuela, morir quemada, con lo que debe doler eso!
-Si hijita así es la vida.
- ¿Y todo lo que hay en la casa será para nosotras?
-Todo, hijita, absolutamente todo.
-Dime, mamá ¿Y cuando será el incendio?
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