Un día Inventor reunió a sus conciudadanos en la amplia
plaza, frente a su
casa.
- Traed a los prisioneros - ordenó.
Guerreros armados fueron a buscarlos. Entretanto él abrió de par en par las
puertas de su taller y sus aprendices sacaron cuatro extraños aparatos. El primero fue una hermosa caja de roble, llena de
adornos dorados, tornillos y clavos de diversos
colores. De ella salía una especie de bocina negra y en un lado colgaba de un gancho un tubo que parecía de ébano.
- Dentro de esta caja
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