Chus, con esta chorradita que nos regalas, me ha venido a la cabeza este cuentecito que nos decían para hacernos callar cuando éramos chiguitas, con poco éxito pues apenas aguantábamos unos pocos segundos:
“Éste es el cuento de María Sarmiento,
que se fue a cagar y se la llevó el viento,
y cagó tres pelotillas;
una para Juan,
otra para Pedro
y otra para quien hable primero.
Yo puedo hablar porque tengo las llaves del Cielo”
... (ver texto completo)
“Éste es el cuento de María Sarmiento,
que se fue a cagar y se la llevó el viento,
y cagó tres pelotillas;
una para Juan,
otra para Pedro
y otra para quien hable primero.
Yo puedo hablar porque tengo las llaves del Cielo”
... (ver texto completo)
Ja, ja, Ana, yo si que hacía mil años que no lo escuchaba, ¡qué bueno! Si ya digo yo que ésto es una buena terapia para la memoria.
Y otro:
Mi abuelita tenía un gato con las orejas de trapo y el culito de papel, ¿quieres que te lo cuente otra vez?
Que no me digas que no, que me digas que sí, que mi abuelita.....
(y aquello no tenía fin)
Y otro:
Mi abuelita tenía un gato con las orejas de trapo y el culito de papel, ¿quieres que te lo cuente otra vez?
Que no me digas que no, que me digas que sí, que mi abuelita.....
(y aquello no tenía fin)