Cuenta el recién citado Gustave Thibon (El equilibrio y la armonía) un viaje por tierras españolas hace muchos años, cuando en este país apenas se sabía qué era eso del turismo. Andaba a la sazón por un rincón perdido de Asturias, viajaba en coche con dos familiares suyos y tuvieron una grave avería en medio de una especie de pedregal y bajo el sol. La carretera estaba desierta y comenzaron a inquietarse, pero apareció por fin un camión que se detuvo al instante. El camionero examinó la avería y, ... (ver texto completo)