! Que bonito ha quedado el parque! muchas gracias por la foto Reyes.
Además de comprarlos nuevos también se cambiaban. Lydia recordará que la tienda de su tío Tolín era como un santuario del cambio, cómicas de todo tipo, novelas de Marcial Lafuente Estefanía y de Corín Tellado. También se cambiaban las fotonovelas. Era una manera económica de poder leer, en su época fue un gran servicio y la gente cuidaba las cosas.
Félix, Ya recurdo lo que comentas sobre el cambio de novelas, a mi padre le gustaban mucho las del "Oeste", de indios y vaqueros, y nos tocaba a mi hermana y a mí ir donde Tolín a cambiarlas.
Uy Luisa Mari, me has dado de lleno con la colección de Torres de Malory y las gemelas en Santa Clara, esos fueron mis primeras lecturas, recuerdo que subíamos a la blibioteca del cole, que estaba en el ático, con una ilusión terrible para ver que libro pillábamos, tanto es asi que un día ví que estas colecciones estaban en el circulo de lectores y me las pedí, las tengo como oro en paño, después nos hicimos más mayores y pasamos a leer a Jose Luis Martín Vigil... "La vida sale al encuentro"... "La ... (ver texto completo)
Cristina, compruebo que nos ha gustado el mismo tipo de lectura. Yo también he subido a la biblioteca del colegio para elegir los libros que podíamos llevar a casa.
Me dices que compraste la colección, yo también la tengo, bueno, ahora los ha heredado mi hija, pues ella también disfrutó de su lectura. En cuanto a José Luis Martín Vigil, recuerdo haber leído aparte de los que tú apuntas "Sexta galería". Un abrazo.
Uy Luisa Mari, me has dado de lleno con la colección de Torres de Malory y las gemelas en Santa Clara, esos fueron mis primeras lecturas, recuerdo que subíamos a la blibioteca del cole, que estaba en el ático, con una ilusión terrible para ver que libro pillábamos, tanto es asi que un día ví que estas colecciones estaban en el circulo de lectores y me las pedí, las tengo como oro en paño, después nos hicimos más mayores y pasamos a leer a Jose Luis Martín Vigil... "La vida sale al encuentro"... "La ... (ver texto completo)
La biblioteca del colégio, allí empezó mi pasión por la léctura que ha ido en aumento a través de los años, de allí saqué muy pequeña, La cabaña del tío tom,
c on este libro descubrí el racísmo, y me marcó de por vida, despues vinieron todos los que habés nómbrado vosotras hasta llegar a Ana Frank, con el que volví a sentir el mismo rechazo hacia el racismo y lo pasé fatal.
Ya de mas mayor Martin Vigíl y todo un múndo de autóres sin hacer ascos a ningún estilo. Hoy dia, mi mayor problema es donde ... (ver texto completo)
Ha caído un mis manos un precioso libro titulado "Tole, catole, cuneta", de Javier Villán, un periodista y poeta palentino, de Torre de los Molinos. El libro trata de juegos tradicionales y al leerlo me he dado cuenta de que tienen muchísimo en común con aquellos a los que nosotros jugábamos antaño en Herrera así que, a pesar de que últimamente el foro está nutrido de noticias y temas, he pensado que os gustará conocer al menos algunos extractos de lo que este autor nos cuenta, no creo que a él le ... (ver texto completo)
¡Benditos los ojos que te leen!
Me alegro de tu regreso tan contundente. Para mí un descubrimiento este juego de La Chana, no lo había oido nunca. Lo he buscado en el Vocabulario Palentino Etimológico y lo describe como un juego tradicional palentino, también llamado: cuerno, morrillo, ahíta, maceta. En la descripción que hace del juego, como bien comentaba Popis, se emplea un cuerno, a diferencia del trozo de madera que describe el libro "Tole, catole, cuneta". También comenta que abarca casi ... (ver texto completo)
Retomando la propuesta de E. Cosgaya.
Me gusta esta fotografía de Dolores de Rabadal por mostrasnos a una mujer muy guapa, por los claroscuros, la distribución de la luz (cara y manos) y las sombras (vestido), formando un resultado muy armonioso. Me parece una imagen de cuadro de Museo.
Vuestro caso s distinto al de mi tío Rofer. Rodolfo el padre y Fito el hijo.
Hago una aclaración: quizás lo de odio los diminutivos es exagerado pero yo no entendía muy bien que pusieran un nombre a una persona solo por que no se perdiera y luego para distinguirlo había que usar el diminutivo o apodo.
Por cierto espero que Chiborro no se ofenda por mi comentario.
Me pusieron Piedad porque así se llamaba mi abuela paterna.
Hubo una época que no me gustaba NADA.
En el colegio éramos muchas las que nos llamábamos así, y en mi familia cuatro, mi abuela, mi tía (Pity), mi prima (Piedacita) y yo. Tuve suerte que no me cambiaran el nombre por un diminutivo.
A los 12-13 años, mi hermana Mary y yo escribíamos a los cantantes para que nos mandasen una fotografía dedicada. A mi hermana la respondian y a mi no me llegaban... Un día se lo dijimos al cartero, y nos ... (ver texto completo)
Tope y Nati: Guapísimas y la mantilla muy bien puesta; os miro para que el próximo año me quede como a vosotras. Un beso.
Mi madre fue tajante con lo que no podía leer: nada de TBO, nada de Azañas Bélicas, nada de Capitán Trueno, Jabato y demás y nada de los super héroes americanos. Bueno, pues eso es lo que leí de pequeño, a escondidas.
Muy guapas estas niñas lo que es la edad.
Gracias Cristina, nos sacaste muy bien, eres una buena fotógrafa. Un besazo.
Además de comprarlos nuevos también se cambiaban. Lydia recordará que la tienda de su tío Tolín era como un santuario del cambio, cómicas de todo tipo, novelas de Marcial Lafuente Estefanía y de Corín Tellado. También se cambiaban las fotonovelas. Era una manera económica de poder leer, en su época fue un gran servicio y la gente cuidaba las cosas.
A mi me encantaban aquellos cuadernillos apaisados de Azucena, con historias de princesas de paises remotos, principes azules y valientes y hadas buenísimas y que al final siempre terminaban en boda. Más educación sexista de la época, pero de eso nos dimos cuenta más tarde.
También recuerdo, ¡cómo no!, a la pobrecita Genoveva de Brabante. O los cuentos verdaderos de los hermanos Grimm, crueles a morir, que me hacían sufrir mucho. Todavía no he olvidado uno que se titulaba "El Enebro".
Con los ... (ver texto completo)
Hemos recordado las golosinas en las que invertíamos nuestra paga de los domingos. Una parte de ella en mi caso, se iba en la lectura, solía comprar tebeos, (como imagino que muchos de vosotros) entre ellos recuerdo Tiovivo, Zipi y Zape, y Lily, este último era de chicas, los chicos tenian al Capitán Trueno, y alguno más.
Posteriormente de los tebeos, descubrí en Enid Blyton a mi escritora favorita de aquella época. Recuerdo las aventuras que corrían los cinco, así como me encantaba leer las historias ... (ver texto completo)
Además de comprarlos nuevos también se cambiaban. Lydia recordará que la tienda de su tío Tolín era como un santuario del cambio, cómicas de todo tipo, novelas de Marcial Lafuente Estefanía y de Corín Tellado. También se cambiaban las fotonovelas. Era una manera económica de poder leer, en su época fue un gran servicio y la gente cuidaba las cosas.
AnaO Yo recuerdo ibamos al salir de la escuel apor flores para hacernos un collar, tambien se usaba para poner nuestras medres la ropa al sol mas de una vez me toco ir aregarla, un saludo.
Yo también recuerdo lo de las sábanas. Además de lavarlas se ponían en agua con "añil", unos polvos azules que servían de blanqueador y después iba con mi madre a extenderlas en esa pequeña era. Poníamos 4 piedras en las esquinas y las dejaban al sol, curioso sistema de blanquear la ropa. Los grandes detergentes todavía siguen investigando eso de la blancura.

Al lado estuvo la primera ubicación de la fábrica Conservas Pisuerga, Desde la escuela veíamos descargar camiones de tomates pera para hacer ... (ver texto completo)
¡Hola Maribel! hace tiempo no se de tí, cuando estuve en el funeral de tio Teófilo, alguien, no recuerdo me dijo, que vivias en Calahorra, me extrañó, ¿es verdad? cuéntame.... Un abrazo. Delia.
¡Hola Delia! Efectivamente, ahora vivo en Calahorra aunque conservo mi casa de Barcelona y a veces voy y sobretodo porque allí está mi familia. cuando murió Teófiloestaba allí, mejor dicho, estaba con alumnos del colegio donde trabajé siempre realizando el viaje de fin de curso, si me hubiese encontrado en Barcelona hubiese venido al entierro ya que a él lo apreciaba mucho y me une un gran cariño a su esposa y a toda su familia.
Vivo aquí y me encuentro muy bién, muy integrada con la gente e intentando ... (ver texto completo)