La
noche encierra Aguilar, pero la villa se resiste a quedarse a oscuras y queda iluminada por farolas que nos muestran las
calles y focos que realzan la belleza de los
monumentos. El
río, en él quedan reflejadas estas luces que, junto con la imponente
torre de la
colegiata, añaden un encanto especial que solo posee este maravilloso
pueblo.