Lamento no poder estar en las
fiestas de este año. Sobre todo después de la que montamos con la tirolina en el
campanario hace dos años, je je.
Un abrazo a todos los
amigos y vecinos del
pueblo, tanto a los residentes como a los veraneantes (como nosotros).
Fontecha sigue siendo el referente de descanso y de vuelta a lo rural y la
Naturaleza. Lástima que dura tan poco...
Somos Juan y Betty, los nietos de Sima, los de
Barcelona.