Felix, al describir el
bar de tu tío Armando, el Bar Español, has omitido uno de los elementos, para mí, más carácterísticos del bar: el futbolin. De excesivas dimensiones, una rareza, con sus futbolístas metálicos de piernas separadas y ese sonido tan peculiar al golpear la bola. De
juego lento y mayor facilidad para controlar la bola, era uno de mis favoritos, aunque otros preferían los actuales.
Debo decir que en este bar mi cuñado Gerardo tuvo su primer trabajo, de camarero. Después trabajaría
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