Eran unos días felices donde se hacían cosas distintas y todo respiraba un aire de alegría. Lo vivíamos todo con un entusiasmo desmesurado. El ir a coger musgo para el Nacimiento ya era un acontecimiento. Luego venía el desenvolver las figuras con todo el cuidado, no las fuésemos a romper. Me encantaba volverlas a descubrir después de haber estado todo un año guardadas, (toda una eternidad par una niña) Hacíamos el portal con corcho y el rio con un espejo. El Niño Jesús no se ponía hasta el día de ... (ver texto completo)