Frio era poco lo que pasábamos en aquellos crudos
inviernos. Tengo grabada la imagen de mi padre al volver a
casa por la
noche con las cejas y el bigote totalmente blancos.
Al levantarme por la mañana, veía desde la
ventana la
nevada que había fuera y pensaba, ¡dios, y hay que ir al cole! En esos momentos me dolía la tripa, la garganta, tenía fiebre........, pero como era el cuento de cada día casi nunca colaba. Después había que quitar la
nieve que se acumulaba en la
puerta, a palas, para poder
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