¿Qué tal, Nati?. Ahora ya sé quien eres. Me acuerdo de tu
familia perfectamente, y de tu
casa, en la
Calle D. Abad. Se entraba por un
patio y teníais por vecinos al Sr. Leopoldo, que nos vendió helados a todos los niños de Herrera. También la Sra.
Paula; que vendía
castañas en la
plaza. Y tengo una anécdota muy curiosa, que hace
referencia a tu padre: un dìa, ya de
noche, regresaba con las mulas a casa, y las
herraduras sacaban chispas, al golpear en las
piedras, pues la calle no estaba
asfaltada.
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