Fue esa localidad, ibérica, celtibera,
romana, visigótica, morisca, hebrea, cristiana, señorío de los Lara y de los Velasco, cabeza de una merindad de treinta dos
pueblos. Es la Pisoraca, instalada en las confluencias de los
ríos Pisuerga y Burejo, de cuyas reliquias aparecen desde luengos tiempos importantes muestras de cipos (poste de
piedra u otra
señal que se clava en el suelo y señala el límite de un terreno o indica la dirección o distancias de una
vía), monedas,
mosaicos, cimientos y
ruinas.
De
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