Me encanta esta foto. La iglesia, como si de un barco se tratara, parece navegar hacia ese lugar donde cielo parece esperar.
El monte suele ser el gran desconocido, por miedo a los animales salvajes que allí puedan vivir. Antes se hablaba del lobo. Ahora uno se puede encontrar con el jabalí.
¡Qué hermosa espadaña!
La verdad es que la torre impresiona por su solidez. Parece más una defensa guerrera que un lugar de paz. A ver si alguien se anima a contar la historia, para entender un poco.
La caseta sola en un mar de nieve, navega contra viento y marea.
¿Esta gran perro no era "El Cadenas"?
A esta tarea agrícola se la llama "aparvar". Una vez que se habían "trillado" las mieses en la eras, y por cierto durante mucho tiempo, se recogía todo con la "aparvadera", en este caso arrastrada por vacas. Todo lo recogido se amontonaba después con no poco arte en lo que se llamaba la "parva".
Aquí es donde está ahora el molino. Algún día veremos cómo está por dentro.
Duele ver cómo han ido desapareciendo las piedras y a pesar de todo, la pared sigue firma. Se ha respetado el firme contrafuerte que sostiene la españada. Menos mal.
¡Cuánto tiempo ha pasado! La foto está sacada en el año 1979. Posiblemente era Junio. La hierba de algunas eras ya estaba cortada. Todo respira tranquilidad.
Esta iglesia es de estilo nuevo románico, fue inaugurada en el año 1898 pero el dintel y las arpias de sus jambas son aunténticas del siglo XII. Eran de una ermita deruida de villela.
Tiempos aquellos. A pesar de que las máquinas facilitaban las tareas del campo, el trabajo seguía siendo duro. Además, el sol era implacable.
Lo mejor sería que se quede donde está, pero con una iglesia ya arreglada, donde la pila destaque con el esplendor que tuvo, precisamente allí, en ese rincón construido en piedra.
Un plato de cangrejos de río de los de antes. Era el año 1979. Con plato de duralex francés. Aquí está el plato para celebrar los 88. ¡Felicidades!
Sería maravilloso ver la iglesia iluminada en la noche: una estrella más en la noche castellana.