Pablo: eran los tiempos, en los cuales porque un chico luciera una cicatriz de un par de cm. en una pierna, en la rodilla o en la cabeza, no se trahumatizba nadie, (salvo excepciones en los que los hijos eran superprotegidos de los padres), pero si te fijas aquéllos niños, no eran bien recibidos en el "reino de los niños" En Porquera no se dio el caso. Recuerdo cuando mi madre nos bañaba los sábados a mi hermano y a mí en el balde, nunca se sabía si las heridas que tenía en las piernas eran de caidas ... (ver texto completo)