Caminaba despacio, la cabeza inclinada, la vista baja, encogido, deprimido, estos tiempos difíciles de vivir, las cuentas sin pagar, el gas, la electricidad, la comunidad, no quería recordar más cuentas pendientes, levantó la vista al
cielo, allí arriba un pájaro de mediano tamaño, volaba, ¡que envidia! daría toda la vida que le queda por ser ese pájaro, libre, ir y venir sin ataduras ni obligaciones, siguió envidiando al pájaro en el cielo, de repente otro pájaro mucho más grande lo atrapó al vuelo
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