DUEÑAS (Palencia)

Habitantes: 2.769  Altitud: 702 m.  Gentilicio: Eldanenses/botijeros/as 
Hoy amanece en DUEÑAS a las 08:13 y anochece a las 17:54
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Información general sobre DUEÑAS:

Situación:

La ciudad antigua se asienta en un cruce de caminos; ocupa la ladera de un monte presidido por el cerro del Castillo y frenado por el arroyo Valdesanjuan. El emplazamiento se sitúa en la zona de huertas, muy cercano a la confluencia de los ríos Carrión y Pisuerga. En la Alta Edad Media es una ciudad castellana de cierta entidad, encerrada por murallas y presidida por un Castillo fortaleza

Se encuentra situada en la frontera entre las comarcas naturales de Tierra de Campos y El Cerrato, a la que pertenece, en el sur de la provincia de Palencia.

Ayuntamiento:

Alcalde Don Miguel Ángel Blanco Pastor
El ayuntamiento se encuentra el la plaza de Eapaña, dicha plaza, ha sido recientemente modificada, adquiriendo con ello un distinguido matiz medieval.

Monumentos:

En la localidad, se encuentran numerosos monumentos, entre los que cabe destacar, la iglesia parroquial de Santa María de la Asunción( poseedora de valiosos retablos ), la iglesia de San Agustín, el palacio de los Condes de Buen día, la ermita del Ojo de la Virgen, la ermita del Cristo, el hospital de Santiago, y la Abadía Cisterciense de San Isidro de Dueñas.

Fiestas:

Carnaval-Fiesta eminentemente participativa de los vecinos de Dueñas, resaltando dos celebraciones de gran sabor carnavalesco y con tipismo propio: La gran verbena y desfile de disfraces por las calles de la localidad en la que participan gran número de vecinos y bandas de música, parándose la comitiva a bailar en plazas y corrillos con chanzas y jolgorio de todos los asistentes; y “El entierro del pelele”, procesión de carácter funerario y lúdico por las principales calles de la localidad, en la que se transporta a un muñeco -”pelele”-, en féretro acompañado de “lloronas” y enlutados que paran en las “capillas” -(bares y vecinos colaboradores)-,que ofrecen a los participantes “amarguillos y mistela”. Se llora y canta una coplilla.

Semana Santa- con tradiciones arraigadas a la localidad.

23 de Abril-Coincidiendo con la festividad de la Comunidad de Castilla y León, desde hace muchos años en Dueñas se celebra la festividad del Libro. Se organiza en el Patio de Arcos un mercadillo cultural donde se dan cita libreros, artesanos, jóvenes que venden y compran cosas a los numerosos asistentes, los grupos de danzas exhiben sus bailes y danzas de “paloteo” propios de la localidad y es una cita obligada para los vecinos y visitantes.

25 de Abril- San Marcos, San Marcos es una fiesta local popular que reúne a todos los niños y jóvenes a merendar en las eras de Dueñas.

15 de Mayo. San Isidro labrador.Año tras año los lugareños y visitantes engalanan carrozas y en la romería se trasladan a la explanada del Convento, donde son recibidos por la Comunidad Trapense que celebra su festividad. Es un ancestral voto de la ciudad que en año de sequía prometió visita perpetua para obtener lluvias sobre el campo eldanense.

Tras una Misa Solemne la población se da cita en una gran fiesta popular de participación ciudadana en la campa, donde se celebran juegos populares, se exhiben los mejores bailes de los grupos de danzas de la localidad, concursos entre peñas, etc.Es típico en este día comer en el campo de San Isidro en grupos de amigos y familiares.Después de la comida una verbena y el regreso a la localidad desierta durante ese día, cierran la festividad.

24 de Junio-Festividad tradicional, con el salto de la típica hoguera, y gran vervena.

Fiestas Mayores- a mediados del mes de Agosto.Dueñas celebra sus Fiestas Mayores con tradicionales e históricos encierros de novillos y toros.Los grandes protagonistas actuales con los encierros, de las Fiestas Mayores, son las Peñas. Tienen una antigüedad cercana a los cincuenta años u se han convertido por derecho propio en parte muy importante y principal atractivo de los festejos.Relevancia principal tiene el pasacalles con el que se inician las Fiestas, el viernes a la tarde, cuando el sol se oculta, la virgen de Onecha es transportada hasta el Ojo de la Virgen por las peñas engalanadas con sus mejores y coloridos uniformes, entre cánticos profanos y bailes en su honor. Todas las calles próximas a el Ojo de la Virgen y Puentecilla, repletas de vecinos y participantes entonan ante la imagen de la Virgen, asomada a la ventana de la ermita de los Remedios, en el torreón una Salve entre un silencio y fervor espectacular. Con un ¡Viva la Virgen de Onecha! se inician las Fiestas: la algarabía, los cánticos, las risas, la juerga...

Muchas son las citas obligadas en estos días de repleto horario de actividades y actos lúdicos y festivos. Los Pasacalles que preludian los encierros de los novillos y los encierros mismos. Ambos se celebran todos los días festivos en el casco antiguo de la localidad, y los encierros tienen referencias medievales, cuando los novillos se traían a través de los campos y los festejos se celebraban en la Plaza.

Después de los encierros las bodegas son lugares de obligada visita para sumarse a la fiesta de las peñas y probar su fresca limonadañ.

18 de Diciembre-Es la otra fiesta propiamente local, junto al 15 de mayo, festividad de San Isidro Labrador, pues se celebra el día de la Virgen de la O, patrona de la ciudad.

Costumbres:

EL NOMBRE DE DUEÑAS

Con tal designación ya aparece en documentos y referencias históricas del siglo IX.

En esos tiempos, la región y comarca de Dueñas estaba dominada alternativamente por moros o cristianos. Era una región fronteriza con dificultades para el asentamiento de la población que se consolida al tiempo que Castilla y León, con participación importante en los aconteceres históricos dada la ubicación estratégica de la localidad y su riqueza en riberas y montes.

Los datos más verosímiles e históricamente documentados hacen referencia a un lugar de “Domnas”, bien el monasterio de Santa María de Remolino, próximo al monasterio de San Isidro, o a la valentía de las “dueñas” que acompañan a la Condesa de Ayala, viuda de don Velas de Aragón, en batalla y persecución hasta la reconquista de la villa de Dueñas que estaba en poder de los árabes, cuando reinaba Alfonso VI.

Otra teoría avala el origen de Dueñas al término “Dominans”, como denominación a los asentamientos romanos en las riberas del Río Pisuerga (Villa Posídica).

Más referencias documentales y arqueológicas de los asentamientos de la población se encuentran en la fortaleza que dominaba el Castro, sobre la población y las vegas de los ríos que bañan la zona; en los restos de asentamientos de población que se ubican en los entornos: “Las Huelgas”, “Valdeazadas”, “Campo de Onecha”, “San Miguel”, “Pico Castro”, etc., sin que ningún nombre prevalezca sobre el señalado de Dueñas.

Se hace referencia de que Dueñas fue la antigua Eldana que menciona Ptolomeo cuando menciona poblaciones en las tierras vacceas, pero carece de rigor histórico. A pesar de ello el término ha sido acuñado como propio y se hace frecuente referencia a Eldana como sinónimo de Dueñas, y por lo tanto a sus habitantes es frecuente denominarles “Eldanenses”.

BOTIJEROS

Arturo Caballero Bastardo y Fernando Caballero Chacón en el “Libro de Dueñas” (Ed. Caja Palencia, 1987), reseñan que el argumento de un drama que escribió un poeta de la corte de Fernando el Católico, viudo de la Reina Isabel, para celebrar sus esponsales con Germana de Fois, que se celebraron en el Palacio de los Buendía en Dueñas (1506), cuenta “el asalto y destrucción del Castillo, en poder de los moros, por los habitantes y vasallos a botijazos, sin que quedara piedra sobre piedra”.

La crónica ha dado lugar a que se conozca a los habitantes de la localidad por “Botijeros”, sin que ello suponga ofensa o menosprecio, incluso hay lugares de la localidad que hacen honor a tal sobrenombre con un monumento al Botijo, ubicado en la hermosa Plaza del Doctor Sinova y modernamente se ha instalado otro botijo alegórico junto a la Autovía de Castilla.Las referencias al botijo en la vida cotidiana de los habitantes de Dueñas se han convertido en una “seña de identidad” que se ha enraizado popularmente. Las Fiestas Mayores de agosto se denominan “Botijeras”; cuando se divulga turísticamente algún aspecto característico se le acompaña con el “botijero/botijera” que le identifica como propio de la localidad y el mayor galardón de las Justas Poéticas es un “Botijo de Oro”.

FOLKLORE EN DUEÑAS

El baile típico de Dueñas es el “Paloteo”.

Su origen parece remontarse a épocas de dominación árabe, y al igual que otros bailes de zonas limítrofes, evoca las luchas entre moros y cristianos de los siglos VII y posteriores de invasión musulmana.

Interpretado como su propio nombre indica, mediante palos simulando la lucha, es ejecutado por ocho danzantes formando parejas que en sus orígenes sólo eran masculinas, ya que eran danzas guerreras; formaba así parte del cuadro una novena persona denominada “Birria”, que encarnaba al mismísimo demonio, mezclándose entre los danzantes les incordiaba con un gran palo, y dirigía sus bailes con órdenes e instrucciones.Estas danzas se sabe que, de antiguo, eran interpretadas en casi todas las celebraciones y romerías religiosas; cabe destacar la festividad del Corpus Christi y la romería de San Isidro en la que acompañaban al Santo hacia su peregrinaje al Monasterio Cisterciense de la Trapa, danzando al son de la música, conservándose parte de esta tradición en la actualidad.

La indumentaria utilizada por los danzantes era de grandes chambras y “pololos” blancos, adornados con lazos de colores y en los pies alpargatas, sujetas a sus piernas mediante cintas; actualmente los paloteos son interpretados también por mujeres que lucen corpiño negro, chambra o blusa blanca, manteo o falda y enaguas y pololos.

La composición coreográfica del Paloteo se divide en lazos y entradillas o paseíllos, los primeros son el plato fuerte del baile y aunque seguramente fueron numerosos, en la actualidad solamente se conocen unos pocos, tales como “la Toba”, “la Redecilla”, “el Adorado”, “el Mejicano”, “Señora Dama”..., servían de introducción las entradillas conocidas actualmente como la de “David y Goliat” y la de “Desafío entre Moros y Cristianos”.

No nos olvidemos de La Danza de Dueñas que acompaña al Paloteo, similar en ritmos y melodía a la típica jota castellana.

Acompañando el baile siempre presente la peculiar dulzaina castellana y el tamboril o caja en la percusión

Historia:

LOS PRIMEROS SIGLOS

Hará cerca de tres mil años que estamos por aquí.

Hay restos de cerámica del Neolítico y vestigios de un asentamiento de la primera Edad del Hierro en Pico Castro.

Eldana se llama esta zona del mapa de Ptolomeo del siglo II D. C.

La villa romana Possídica, en el cercado de San Isidro, estaba en su esplendor en el siglo III. Cerquísima se retira Recesvinto a su Juan de Baños. Las domnas fundaron el cenobio de Santa María del Remolino siendo el año 845, en el 911, los benedictinos se asientan en el monasterio de la Trapa y en el 1078, Alfonso VI otorga el Fuero de Dueñas que le da entidad y firmeza.

Esta ciudadanía dependiente de la corona se mantiene a duras penas en siglos posteriores.

Alfonso VII cede la villa en dote a Leonor de Inglaterra. María de Molina la pone en riesgo ante el concejo de Palencia. Enrique de Trastámara la entrega a su amante, Leonor Álvarez, y aunque en 1419 el rey Juan II la mantiene dentro del patrimonio de la monarquía él mismo, en 1439, la cede a la nobleza en manos de Pedro de Acuña.

Y son los Acuña, Condes de Buendía, quienes, cosas del destino, ofrecen a la villa los años más gloriosos de su historia.

LOS BUENDÍA

Los Acuña eran de ascendencia lusitana, seguramente herederos de un hijo del rey Fruela II y debieron de venir a España apoyando a Enrique III el Doliente.

En Buendía (Guadalajara) le prestaron grandes servicios pues es éste el nombre del condado que eligen cuando los Reyes Católicos, tiempo más tarde, les conceden título.

A mediados del siglo XV hay testimonios de que Pedro de Acuña, señor de Dueñas y Tariego, protege las bodas reales del hijo Juan II, Enrique. Se celebran justas, torneos y grandes festividades en el palacio de Dueñas y el buen rey concede nuchas mercedes a Pedro de Acuña “mi criado e Guarda Mallor e Vallado de mi Consejo” según refrenda el doctor Fernando Díaz de Toledo en 1439.

En 1454, por carta de privilegio, los Acuña reciben las heredades que en Dueñas tenían las religiosas del Convento de las Huelgas. Y, mansamente, “tierras, casas e vasallos” van perfilando el patrimonio.

En Guisando, el 16 de septiembre de 1468, se logra que Enrique IV reconozca a su hermana Isabel como única y legítima heredera.

Para la sucesión de Enrique IV los Acuña han apoyado desde el principio a Isabel, y para ella eligen rápidamente a Fernando, príncipe de Aragón.

El arzobispo de Toledo, Alonso Carrillo, hermano de Pedro de Acuña, firma unas capitulaciones matrimoniales con Juan de Aragón, padre de Fernando, mientras que el propio Pedro de Acuña manda a Alonso de Palencia, cronista, y a Gutierrez de Cárdenas, noble, a buscar a Fernando.

Fernando es trasladado a Castilla, cruza el Burgo de Osma y Gumiel y, por el camino de Vertavillo, llega, en mozo de mulas disfrazado, a Dueñas el 9 de octubre de 1469.

En el palacio se hospeda (“pues era muy buena fortaleza e la seguridad no podría ser más a propósito”) y allá llegan algunos de los caballeros que lo escoltan. A los cinco días, Fernando, deshecho el disfraz de arriero, va a Valladolid a ver a su novia, le lleva presentes de compromiso y parece que Isabel le recibe “muy alegremente” en el palacio de Vivero donde, el 19 de octubre de 1496 se casan felizmente.

Entrando 1470 Enrique IV, disgustado con este casamiento, rompe el pacto de Guisando y declara sucesora a su hija Juana la Beltraneja con el consiguiente revuelo en todas partes. Revuelo peligroso para los príncipes, quienes en mayo de 1470, poco seguros en Valladolid, toman el camino de Dueñas y llegan al Palacio de los Acuña para instalarse. Isabel está encinta. Los próximos dos años viven en Palacio los Príncipes, vida de extrema humildad pero seguramente gozosa. Una pequeña corte -pobre, pues hasta el propio Conde ha de vender tierras en Palazuelos y heredades en Cigales, para sostenerla- les rodea y comparte buenas y malas circunstancias: En octubre nace, en el Palacio de los Acuña, Isabel, primera hija de los príncipes. La bautizan en la iglesia de Santa María, en la pila en la que aún bautizamos a los niños.

En 1474 llega a Palacio la embajada del Duque Carlos de Borgoña para estrechar amistad con don Fernando, quien recibe el Toisón de Oro.

En ese mismo año de 1474 muere el rey Enrique IV dejando abierta la sucesión y los futuros Reyes de Castilla y Aragón abandonan Dueñas. Al año siguiente los Reyes conceden a los Acuña el título de Condes de Buendía.

La judería de Dueñas era muy poderosa, contribuyó con 23.550 maravedíes para la guerra de Granada, y tuvo notable influjo en la población, hasta su expulsión del Reino de Isabel y Fernando el 31 de marzo de 1492.

El 18 de marzo de 1506 vuelve a Dueñas don Fernando, viudo y Rey de Castilla, a casa de nuevo. La novia -dieciocho años; cincuenta y cuatro el novio- es Germana de Foix, de ascendencia francesa. Y en la sala dorada del palacio, ese mismo mes y año se firma el tratado de Blois; insólito pacto que convertiría, a un posible hijo nacido de este matrimonio, en heredero de la Corona. No nació esta posibilidad que habría dado un quiebro insospechado a la historia de nuestra nación.

En 1476 Dueñas es sede de la Fundación de la Santa Hermandad de Castilla, como “azote de bandidos y maleantes”, en defensa de caminos y poblaciones.

El segundo Conde de Buendía: Don Lope Vázquez de Acuña recibió en heredad el mayorazgo de Dueñas con sus villas y foratalezas, jurisdicciones y rentas, la villa y el castillo de Tariego y otras propiedades. Heredó a Don Lope su hijo segundo, Juan de Acuña; personaje enfermizo y de desgraciada existencia, casado con María de Padilla, importante mujer que es quien cuida el patrimonio y afronta en 1520 la rebelion de los vecionos que se resuelve con las salida, a parte desconocida, de los Condes de su palacio de Dueñas. María de Padilla deja, para siempre, las tres padillas de su apellido en el escudo heráldico de la ciudad.

Durante la Guerra de los Comuneros (1520), la población de Dueñas participó aportando hombres y bienes a los intereses de las Comunidades, siendo sede y cuartel general del Obispo de Zamora, Antonio de Acuña, pariente de los señores de Dueñas, en sus operaciones bélicas por la Tierra de Campos y Palencia.

En las estancias de Palacio, a veces, se retira el Emperador Carlos; es tierra agradable y de buena caza. El palacio es amplio y puede acoger a varios de sus ministros (así ocurre en el verano de 1527).

En el Libro de Pasajeros a índias, en el Tomo I, que comprende 1509 a 1534, hace mención a una docena de hombres naturales de Dueñas que embarcaron con destino a las Américas. Se incluye en 1514 la familia compuesta por Pedro Paredes, hijo de Gómez de Paredes y Leonor Gómez, su esposa Isabel Rodríguez, hija de Alonso de Dueñas y María Rodríguez, sus hijos Antonio, Juan e Isabel, y el criado Juan.

En 1534 acoge temporalmente el Consejo de la Inquisición

Años más tarde otro Buendía; Fadrique de Acuña, funda el Monte de Piedad con 700 ducados para prestar sin intereses.

HASTA EL SIGLO XX

Pero hacia 1700 Dueñas está en declive, la heredad de los Buendía pasa a la casa de Padilla y posteriormente a los Duques de Medinaceli quienes apenas si se ocupan del palacio, de villa ni villanos...

A principios del siglo XIX las tropas de Napoleón se establecen largo tiempo en Dueñas, incluso alberga por unos días a José Bonaparte. Tiempos de desolación y penuria.

A partir de 1829 se construye el trazado del Canal de Castilla en Dueñas, con “gran perjuicio para los habitantes que tenía que alojar en sus casas a los constructores del Canal”. Hay referencias al incomodo que causaban los soldados y la cuerda de presos que constituían la mano de obra del trazado. Se destruye el Puente Viejo de la Villa o de las Nieves, utilizándose sus piedras y las del semiderruido Castillo en la construcción del Canal.

En 1842 se inicia la construcción de un Puente Colgante sobre el Pisuerga en el término de la Avecilla para sustituir a una barca que remolcaba a los transeuntes y caminantes de un lado a otro del río, ya que era lugar para el acceso a “no menos de 38 localidades y al reino de Aragón”. En 1883 el puente se incendió, quedando destruido, construyéndose el actual que sigue denominándose Puente Colgante.

Entre 1855 y 1860 se construye el trazado del ferrocarril por Dueñas, a cargo de la Compañía de Ferrocarriles del Norte, uniendo Valladolid con Burgos

Para entonces Dueñas ha perdido su potencial agrícola y sus talleres artesanales. La filoxera arruina las vides y el campo pertenece a unos pocos terratenientes.
Ostenta el título de Conjunto Histórico-Artístico desde 1967 y el título de Ciudad desde 1928 otorgado por el monarca Alfonso XIII.

Turismo:

Canal de Castilla

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