"Andrea salió de sus escondrijo detrás del
enorme
hórreo de
piedra,
camino hasta la
verja y movió con cuidado la
puerta. Apenas
miro hacia atrás, temerosa de que alguna
profesora o incluso la portera del
colegio
estuviese mirando en aquel justo momento.
Con rapidez, casi con pánico a que su
huida fuera descubierta y sin atreverse a
cerrar la verja. corrió unos metros camino
abajo, apretando los libros contra su abrigo
... (ver texto completo)