Como aquel alfarero que rompía las jarras
nada más terminarlas.
Sin perder la sonrisa
destrozaba los platos y los vasos
y luego se ponía a decorar
los fragmentos dispersos por el suelo
con sangre que sacaba gota a gota
de sus dedos y brazos, de sus muslos,
de las callosas plantas de sus pies. ... (ver texto completo)
nada más terminarlas.
Sin perder la sonrisa
destrozaba los platos y los vasos
y luego se ponía a decorar
los fragmentos dispersos por el suelo
con sangre que sacaba gota a gota
de sus dedos y brazos, de sus muslos,
de las callosas plantas de sus pies. ... (ver texto completo)
muchisimas gracias extramuros
un saludo y hasta pronto
un saludo y hasta pronto