Alfonso, el hombre lo que disfruto con aquella tienda pues se le daba bien el arte del parloteo con las señoras, incluso no queria jubilarse y cuando al fin lo hizo rondaria ya los setenta años, el llego a comentarme que le daba mucha pena cerrar la tienda y aguantaria alli mientras el cuerpo le dejara, creo que nunca vi un mostrador tan alto como el de aquella tienda y a la señora Paz siempre dentro sentada en silencio y con aquel enorme sonotone en la oreja, con aquella bascula que su zona vertical ... (ver texto completo)
De esa tienda, he de decir que no la frecuentaba mucho en los 13 años que viví en Herrera, ni después, ya que nosotros éramos muy fieles a la tienda de Jesús. Pero de pequeño esa tienda me causaba cierto desazón, ya que para mí (¿corto?) entender incumplía las reglas civiles y eclesiasticas de la época, ¿el motivo?, abría sus puertas los domingos (ahora veo que fue precursor más que pecador), para mí aquello era una falta a la moral y a las costumbres, ya que la Iglesia consideraba pecado o algo ... (ver texto completo)