Las gentes que habitaron este "castro" de la segunda Edad del Hierro (sobre 450 a.C.) pertenecían a la Cultura Castreña del Noroeste y esencialmente se dedicaban a una agricultura de subsistencia desarrollada en los próximos terrenos aluviales y al pastoreo, aunque su método de vida autosuficiente exigía también el conocimiento del trabajo metalúrgico. Se desconoce si estos pueblos indígenas sabían de la riqueza aurífera del territorio, aunque por hallazgos realizados se sabe que era un material ... (ver texto completo)
Las excavaciones realizadas en "La Corona" de Corporales certifican la antigüedad del poblamiento en este entorno.

La Corona fue un poblado fortificado situado en un cerro a 1.366 metros de altitud y defendido por taludes naturales y por un foso excavado en la roca, con mas de 15 metros de profundidad 13 de anchura. Las viviendas del interior eran de pequeñas dimensiones y estaban construidas con lajas de piedra del lugar y una cubierta formada por un entramado vegetal.
El nombre de estos lugares pertenecientes al antigua jurisdicción de cabrera con juez en la villa de Corporales, sin lugar a dudas ha sido conocido de la mano del mejor relojero de su tiempo (s. XVIII): el relojero Losada, José Rodríguez Conejero, natural de Iruela (perteneciente a la jurisdicción de Losada) y que llevó el nombre de estas tierras más allá de nuestras fronteras.
Como el relojero Losada, emigraron miles de gentes, dejando vacíos los valles y las construcciones de piedra. Hoy sólo pueblan la zona tres habitantes por kilómetro cuadrado. Queda un paisaje encantado de montañas, arroyos y lagos glaciares, junto a pueblos solitarios de piedra eterna.
Serverino Carbajo, no se atreve a utilizar los pinceles para plasmar los campos ni los campesinos cabreireses. En su retina perduran luces norteafricanas y jardines clasicistas que sigue reflejando en el lienzo. Pero Severino si ha dedicado buena parte de su tiempo a restaurar pinturas y tallas del patrimonio religioso de La Cabrera. Al menos, también consigue con ello prolongar la vida del arte atesorado en las ermitas y pequeños templos.
GUERRA A LA URALITA.
Techar un pajar puede costar menos de medio millón de pesetas. Este año la Asociación compró paja de centeno en la una comarca cercana, para empezar a retechar alguna de estas joyas milenarias. Tal vez de esta forma los campesinos y las autoridades empiecen a valorar ese patrimonio único que atesoran sin saberlo.
Me parece muy extraño que estéia enzarzados en la primera foto unos cotra otros y no cmentéis más sobre los famosos y las cosas bonitas del pueblo...
Yo también estuve en escuredo y soy de barcelona. Considero que pueblos como ese, con esas gentes y esa hubicación encuadrada en esos parajes tan bellos y naturales, deberían estar protegidos hasta de comentarios, es decir, no debería existir ningun tipo de crítica y sí, por lo contrario, más armonía por parte de los dirigentes que cubren el marco político y gestión de ese y otros más. Resulta lamentable que, hasta lo más recóndito, se vea envuelto en absurdos asuntos que, no hacen más que crispar ... (ver texto completo)
Esta es la puerta de la casa de mi bisabuela que ahora es de Leo jeje.Un saludo.
Y "malacos, malacos". Y, además, van implorando a Dios y a los Santos. Y de comunión diaria, oye. !Hay que j...:...¡.
A este pueblo boy llendo desde hace 15 años ya que mi padre nació allí.Ahora ya no me dibierto tanto como cuando era pequeña pero para estar una semana tranquilamente se está bien.Lo mejor de este pueblo son las fiestas y la tranquilidad.
Tampoco parece haberle puesto demasiados límites a la "maldad", ya que los hay buenos; menos buenos; malos; muy malos; y como dicen en la tierra hailos entoavia "piores".
Esta es la casa de mis padres.
"Hay algo que Dios ha hecho mal. A todo le puso límites menos a la tontería."
Konrad Adenauer.
La casa de pablo.
Conocia al hijo, que buena gente.