Tan grande fue susto que mi madre pensó que Pepe se le moría y mi padre tuvo que decirle a Manuela que no volviese a asustarnos nunca. Por eso yo me desquitaba y le cantaba “Manuela Pirihuela” con Juanín el de Honorio, que era con el que iba de correrías.
jajaja me encanta leer estas historias!