Conocí a Genaro cuando yo tenía siete u ocho años pues solía juntarse con mis tíos y le recuerdo participando en el acecho al lobo en la cocina vieja de casa de mis abuelos (ver El lobo) junto con mi tío Pepe y el primo Julio. Creo que allí, al hilo del miedo enfermizo al lobo, cuando Genaro me dejaba mirar al mismo tiempo que él por el ventanuco que enfilaba los rastros de sangre dejado por las vísceras que servían de señuelo y que habían manchado de rojo la nieve de la cuesta, fué cuando se fraguó ... (ver texto completo)
En Vegarienza, como en toda la comarca, el sexo era un asunto tabú que solo estaba permitido si había sido sacramentado y estaba circunscrito a la intimidad de la alcoba y a la procreación. Todo ello en una sociedad ganadera donde el sexo animal se manifestaba de forma exuberante, como parte esencial para la renovación de la cabaña y casi única fuente de ingresos para la economía familiar por la venta de las crías. Desde pequeños presenciábamos actos de apareamiento a menudo e incluso debíamos estar ... (ver texto completo)
Publicado el 15 de diciembre de 2013 por Emilio G. de la Calzada

BiciPecaminosa

De todos los que pescábamos truchas con ferpón (tridente) en Vegarienza, Genaro el del herrero era el único que no necesitaba robar tenedores en la cocina de casa para construir tal herramienta. Desde pequeño había ayudado a su padre en la fragua y conocía todos los secretos de la forja, por lo que se había fabricado un ferpón de hierro con tres dientes estriados que dificultaban que la trucha ensartada se soltase ... (ver texto completo)
Cuando se empieza a echarle la culpa a la gravedad, estaba claro que no tardaría en sucumbir a la tentación de dejarme ayudar un poco para vencer aquella cuesta y pronto empecé a preguntarme si tendría valor para agarrarme a algún saliente de la caja de un camión y si sería capaz de controlar con la otra mano la trayectoria de la bicicleta que saltaría entre las piedras sueltas que abundaban en los bordes de aquella carretera sin asfaltar y tan estrecha que a duras penas cabía el camión. Me atreví ... (ver texto completo)
Publicado el 29 de diciembre de 2013 por Emilio G. de la Calzada

Placa en Murias de Paredes conminando a los conductores a poner sus vehículos a la velocidad de los viandantes.

Cada vez que me veo obligado a parar el coche en el arcén de una autovía, el turbonazo de aire que desplazan los coches a gran velocidad me recuerda que me estoy jugando la vida. Esa misma velocidad que no se percibe si vas al volante, cuando eres un viandante te parece desproporcionada, poco humana, y pone en evidencia ... (ver texto completo)
Buenos dias. No se que me dá al ver las fotos, unos ya fallecidos (Serafina y Elena) los que ahí eran niños, ya se han jubilado, en fin que --hoy personas,.... mañana fotografias....
Como en casi todo, había una excepción. Probablemente el árbol más inútil de todo el pueblo era el pino solitario de la plazuela de casa de mis abuelos, con un encaño en una rama que el viento o la nieve habían desgajado parcialmente y que le daba cierto aspecto de inválido. No era piñonero y nunca intenté treparlo pues su corteza era áspera y pringosa de resina. Era tan singular como el acebo de hojas espinosas que había en la iglesia de Vegarienza. Y muy suyo. Cuando los robles y demás árboles ... (ver texto completo)
El paisaje que hacía entrar en trance a los visitantes, no sólo surtía de material variopinto para construir las cosas más inverosímiles. También tenía su vertiente alimenticia como se verá. En otoño, antes de que cayese la hoja, se podaban los robles de la parte de solano formando haces que se dejaban secar y se almacenaban en el pajar encima de la paja y la hierba, para dar de comer sus hojas a las cabras y ovejas en invierno. De vez en cuando mi abuela me mandaba a podar el negrillo que había ... (ver texto completo)
Los chavales siempre buscábamos la parte lúdica de todo, por lo que tenia su importancia saber para que servia cada árbol. Del saúco podías hacer unas jeringas o tiratacos que, con un émbolo y tapones de estopa ensalivada, servían para hacer ruido de taponazos al empujar el émbolo con la barriga. Del palero podías hacer un berrón que vibraba y hacia un ruido sordo que se oía a bastante distancia o silbatos. Soplando con cuidado por una paja de centeno abierta como si fuera las varillas invertidas ... (ver texto completo)
Desde antes de Riello hasta Murias de Paredes, toda la margen derecha del río Omaña es una sucesión continua de montes cubiertos de roble que según la altura del sol en el cielo presentan un color verde oscuro que se torna en un verde más claro a partir de mediodía. Cuando el sol desaparece al final de la tarde por encima del campanario de Vegarienza, parece como si la luz rebotara hacía el Cueto Rosales en la alfombra vegetal de robles que no dejan un resquicio para ver el suelo ni las peñas y ocultan ... (ver texto completo)
Entretanto el resto de los hermanos y primos habrían pasado la tarde tan ricamente, sin sobresaltos, y cenarían su huevo correspondiente sin importarles lo que había costado conseguirlos. A veces pensé que era preferible ser gallina y poner los huevos por mi mismo aunque te doliera el culo, en vez de jugarte la vida en Garueña.

Vaya usted a saber si mis problemas coronarios son consecuencia de lo mal que he comido o de aquellos sustos perrunos que me dejaron el corazón tocado. Ahora yo a régimen ... (ver texto completo)
Nos aclaraba a cuanto estaba cobrando la docena y los huevos que podía vendernos. Entraba a la cocina y volvía con los huevos en una fuente o en una cesta desde donde los pasábamos a la huevera y a la bolsa. En la mayor parte de las casas los huevos estaban limpios pero en otras nos los sacaba la señora pringados de gallinaza. Por el aspecto de la dueña nosotros podíamos adivinar en que casa las gallinas no usaban papel de limpiarse el culo antes de poner los huevos, pero no estaban las circunstancias ... (ver texto completo)
Estas carantoñas y maniobras de distracción solo servían si no tenías alguna cuenta pendiente con el perro, ya que los canes de por allí eran muy aguerridos y militantes activos contra el progreso. Raro era el perro que estando tranquilamente tumbado en la orilla del camino no se lanzara a una carrera alocada cuando pasaba un coche o el autobús de línea, ladrando al vehiculo e intentando morderle las ruedas hasta que eran superados o se habían alejado demasiado de su territorio. Por eso mismo era ... (ver texto completo)
En nuestra dieta veraniega en Vegarienza, los huevos con patatas fritas eran una pieza fundamental cada noche. Daban mucho juego pues aquellas yemas grandes y rojizas permitían mojar tanto pan como el hambre aconsejase y complementado con un buen tazón de leche fría con sus correspondientes migotes de pan, ayudaban a pasar la noche sin que las tripas rugieran demasiado.

Por muy bien alimentadas que estuvieran las quince o veinte gallinas de la abuela, eran incapaces de poner huevos suficientes ... (ver texto completo)
OMAÑA
“Lo que he hecho por Omaña es disfrutarla”

Ingenioso y ameno discurso de Julio Álvarez Rubio al recibir el título de Omañés del Año en los actos del Omafolk

Julio A. Rubio en un momento de su discurso acompañado del Omañés del Año 2011, Salvador. ROBERTO CALVO

F. Fernández / Omaña
Ante todo quiero decir a los impulsores del Instituto de Estudios Omañeses (IEO) y a los proponentes de mi persona como candidata a esta distinción tan honrosa, sabrosa y halagadora que, hasta hoy, yo no ... (ver texto completo)