Publicado el 1 de septiembre de 2012 por Emilio G. de la Calzada

La primera vez que yo oí la palabra lobo, fue después de haberme dado un atracón de la tranquilizante leche de la teta de mi madre y cuando hacía esfuerzos por mantener los ojos abiertos para seguir conectado a aquel mundo de caras y sonidos que tanto me subyugaba. Fue entonces cuando oí por primera vez aquella nana cadenciosa en la que mi madre me hablaba del lobo con cariño, invitándome a dormir mientras me hipnotizaba con los cinco dedos de la mano, moviéndolos acompasadamente delante de unos ojos que querían seguir mirando mientras el estómago mandaba señales inequívocas de que era la hora de que se cerraran

Cinco lobitos tenía la loba,
Cinco lobitos detrás de la escoba
Cinco lavó, cinco peinó
Y todos ellos al colegio mandó.

Pocos años más tarde, cuando mis ojos apenan sobrepasaban la altura de la mesa de la cocina, raro era el día que no oíamos hablar del lobo. O se trataba de historias que habían pasado y se rememoraban a menudo o eran cuentos que tenían por protagonista al lobo. O cuando el lobo mataba alguna oveja del rebaño de Vegarienza o de los pueblos próximos.

Las historias y cuentos eran inevitables, porque las noches del invierno eran largas y había que entretenerse y si, de paso, los mayores podían tomarnos el pelo a los críos metiéndonos miedo con el lobo, mejor.

Mi abuelo, Emilio de la Calzada, contaba cada poco un cuento de lobos que yo no entendía muy bien. Era así

Decía que dos hombres caminaban de noche por el camino del Valle Gordo abajo mientras caía una gran nevada. Al pasar cerca de la ermita de Posada, el pueblo donde nació, vieron que varios lobos les seguían y que cada vez se les acercaban más. Cuando ya estaban a punto de comérselos, llegaron a las primeras casas de Posada y los lobos dejaron de seguirles. Entraron en la cantina que tenía en Posada el padre de mi abuelo y, después de unos cuantos vasos de vino y recuperado el valor, se les soltó la lengua y el más fanfarrón de los dos se reía de su compañero de viaje contándoles a los parroquianos

- Este – dijo señalando a su compañero – púsose, púsose, blanco como la cera.

- Y tú, ¿cómo te pusiste? – le preguntó, a su vez un parroquiano. A lo que el fanfarrón contestó, después de pensárselo un poco

- No sé, porque como ayou no me viei (yo no me veía)- terminaba el abuelo a carcajadas.

Acto seguido, me mandaban a la cama y yo seguía dándole vueltas al cuento, imaginándome a los dos hombres con los lobos detrás acercándoseles cada vez más.

Otra historia parecida era la que contaban le había pasado al tío Eliezar, cuando iba con sus bueyes tirando del carro a buscar género para su comercio de Posada. La zona de Barrio La Puente, en el Valle Gordo, tenía fama de estar muy concurrida de lobos en el invierno. Había caído una gran nevada, y al pasar por allí el tío Eliezar vio, con gran susto, que le seguían varios lobos que cada vez se acercaban más al carro, seguramente con la intención de comerse a los bueyes y, si se terciaba, al tío Eliezar también. Después de mucho persignarse y ver que los lobos estaban cada vez más cerca, se le ocurrió echarles trozos de la merienda que llevaba para el camino. Cada vez que les tiraba algo de comida, los lobos se peleaban por ver quién se la comía y así les entretuvo, una vez tras otra. Cuando ya no le quedaba merienda, les tiró la fardela y se puso a rezar convencido de que aquel era el último viaje que hacía. Afortunadamente ya se veían las casa de Marzán y los lobos se dieron la vuelta. Pasó hambre, pero se libró de una buena. A saber como llevaría los calzoncillos, pensaba yo. Y a saber que habría pasado si la tía Chon no le hubiera puesto merienda para el camino.

Una historia cierta que también me impresionaba mucho, era lo que le pasó en Sosas del Cumbral a la burra de Benedito, un familiar de los abuelos. Decían que había ido con la burra a por verde (hierba tierna para el ganado) al prado de Vegarrriondas. Dejó la burra atada a un árbol, entró en el prado y se fue a segar al lado del río. Al cabo de un rato, oyó que la burra ronaba (rebuznaba) y le gritó

- Ay que ver con la burra. ¡Calla coño!, ronas como si te estuviesen comiendo los lobos – y siguió segando

Cuando terminó, se echo el saco al hombro y se acercó donde la burra. La encontró agonizante, con grandes dentelladas en el cuello y que le faltaban trozos de carne. Tiró el saco al suelo y, levantando los brazos furioso, gritó como esperando que los lobos le oyeran

- Desgraciaos, muertos de hambre, me habéis dejao a pata – en una muestra de falta total de compasión por la burra que, tantas veces, le había llevado de un lado para otro y ayudado en su trabajo a lo largo de un montón de años

Dicen que al día siguiente, cuando mi tío Aecio le vio montado en otra burra que le habían prestado, le preguntó con su sorna habitual

- Benedito, ¿no será esa la burra que te comieron los lobos? – y se desternillaba de risa

- Calla, calla – le contestó Benedito furioso – que te doy con la cachaba

Esta historia que contaban más bien por la gracia que les hacia, a mí me hacía pensar en el lobo y cómo seria de fiero, que era capaz de comerse una burra en un momento, incluso estando el dueño cerca. ... (ver texto completo)
Humildemente pienso que toda esta historia se merecía un espacio en el Ayuntamiento de Riello y en su Semana Cultural.
Muy interesante la historia que cuentas, yo la ignoraba, claro es normal nací en el 38 en plena guerra.
Gracias por compartir con nosotros fotos y vivencias. Pilar.
otra gran asignatura pendiente en "la semana cultural" que precede a las fiestas de riello es el tema de la rehabilitación del "castillo de benar".
Buenos dias Adela y resto de amigos de nuestra Peña.
Muy contentos por yu regreso, damos gracias a Dios por tu recuperación, y le pedimos que en todo momento nos ayude y proteja.
Buen fin de semana os deseo a todos y todas, hasta más tarde, amigos.
Buenos dias a todos, Pilar poco puedo contaros de nuestra estancia en Omaña estubimos 17 dias pero todo se volvio trabajar, haber si este verano puedo dar la casa por terminada ahora ya parece que se empieza a ver algo.
Los publos deb Omaña cada dia se ve menos gente cruzas los pueblos de una punta a otra y no te encuentras a nadie es una pena.
Las montañas mas altas como Fasgaron pòr ejemplo esta tapadas de nieve, yo creo que este año no se quitara toda
Un dia que entre a comprar pan en La Magdalena ... (ver texto completo)
´´Animo Orlando, luego podreis disfrutarla, cuesta pero merece la pena. Si es cierto, los pueblos se han quedado vacios, ahora que tienen comodidades para vivir en éllos, falta la gente,
Así es pero un par de meses en verano si que hay, lo peor es que se pasan volando.
Buenos dias amigos de Omañón.
Ya tenemos nuevamente a Adela por estos pueblos.
Ha pasado un mal trago, pero ha tenido suerte, pudo ser mucho más grave, como élla dice----he vuelto a nacer---
Buen fin de semana os deseo, que se pase ese frio y deje a la primavera para que podamos disfrutar de la estación más bonita del año. Pilar.
Humildemente pienso que toda esta historia se merecía un espacio en el Ayuntamiento de Riello y en su Semana Cultural.
las otras dos están un poco más allá.
los espinos mayolares parecen ser veceros, no todos los años florecen con este explendor.
son de los arboles mas importantes para estos contornos, dan refugio, alimento y hacen una infusion deliciosa y muy beneficiosa, antaño denostados y cortados con saña, hoy en franca recuperacion. QUE VIVAN LOS ESPINOS MAYOLARES
¡Vivan!
Amigos y Peña Cueto Rosales, muy buenas tardes.
Mi primer pensamiento para nuestra querida Adela.
Estamos impacientes por saber de ti
Ánimo, amiga, lo tienes que superar. Para ayudarte estamos tus amigos, ya sabes a curarte pronto que te necesitamos. Pilar
Buenos dias a todos, Pilar poco puedo contaros de nuestra estancia en Omaña estubimos 17 dias pero todo se volvio trabajar, haber si este verano puedo dar la casa por terminada ahora ya parece que se empieza a ver algo.
Los publos deb Omaña cada dia se ve menos gente cruzas los pueblos de una punta a otra y no te encuentras a nadie es una pena.
Las montañas mas altas como Fasgaron pòr ejemplo esta tapadas de nieve, yo creo que este año no se quitara toda
Un dia que entre a comprar pan en La Magdalena ... (ver texto completo)
Podria ser la veleta, ami me han dicho que es el faro. Yo creo que cualquiera de los dos es correcto.
Para ti el premio ---un buen trago de agua en la fuente de Omañón---que aproveche, amigo.
Buenas noches.
Es pecado mortal---pasar por Omañón y no echar un trago en la fuente,......
He bebido y sigo mi caminar.
Ahora ya camino de la cama, --si me entretengo me amanece aquí----
Orlando esperamos que nos cuentes cosas de tu viaje por esas tierras.
Adela, que se te pasen tus dolencias y vuelvas a vernos pronto
Elena aquí te esperamos con alguna foto.
Os deseo un feliz descanso y hasta mañana si Dios quiere. Pilar.
Buenas noches amigos.
Un poquito tarde ando yo por aquí, bueno o temprano, según se mire.....
Sea tarde o temprano aquí estoy, Casimiro, el gallo y las gallinas duermen placidamente, el Yanki, no, éste duerme siempre con un ojo abierto,.....
El amigo Antonio nos ha dejado una poesia, gracias, amigo.
Yo no se decir cosas tan bonitas como él, pero cada uno lo que sabe, yo no se más que escribir en prosa, y como pienso las cosas, allá van,... que nadie interprete mal lo que escribo, es como me sale,....
Se ... (ver texto completo)
Se puede observar las tres ametralladoras que lleva, una en el morro (proa), protegida por una cúpula de cristal, otra en el dorso y la tercera en el vientre. No me extrañaría nada que la inscripción "Aquí te espero" la hubiera pintado nuestro Antonio pués se le daba muy bién el dibujo. Vivía en la C/ Cabestreros 15, bocacalle de "Embajadores", distrito de "La Inclusa". Antes de entrar en el aeródromo de Getafe y con el objetivo de hacer méritos con horas de
vuelo civiles, estuvo trabajando en el ... (ver texto completo)