Cuando era un chavalín, los mayores, tenían por costumbre asustarnos, mis padres nunca lo hicieron, con la amenaza de que vendría el Tío del saco y nos llevaría, si no hacíamos bien las cosas o no eramos buenos niños.
Como yo era un poco trasto y a menudo no hacía bien las cosas, tenía tras de mi al Tío del saco casi continuamente. Recuerdo que llegué a tener verdadero pánico cada vez que veía a un hombre con un saco a cuestas. Por norma general, ese Tío del saco no eran más que el repartidor de ... (ver texto completo)
Como yo era un poco trasto y a menudo no hacía bien las cosas, tenía tras de mi al Tío del saco casi continuamente. Recuerdo que llegué a tener verdadero pánico cada vez que veía a un hombre con un saco a cuestas. Por norma general, ese Tío del saco no eran más que el repartidor de ... (ver texto completo)