¡Al fin te encontré!; ¿quién iba a pensar que estuvieras tan lejos y tan cerca a la vez?.
Ya te habías quedado dormida leyendo el cuento recomendado por Pedro en un rinconcito de mi bosque preferido ¡Qué alegría verte!.
¡Capa, Cape!, ¡ya estoy aquí!.
-Cántame una canción al oído, contestaste.
Y dicho y hecho. Comencé por Sabina y nos dieron las dos y las tres y dormidos al
amanecer... ya no nos miraba la luna.
Acabo de llegar del bosque y tengo que volver enseguida, comienza a amanecer y....
Saludos.