Sí que es bonito ver nevar. Echar la vista arriba y no ver el principio y origen de todas esas mariposillas revoltosas y aplicadas, codiciosas y ligeras que abrumadas por el nuevo descubrimiento de volar, corren, silenciosas y confiadas, protegidas y mimadas por los vigilantes "zalámpagos" que las acompañan en su viaje vertical. Se atropellan, se arremolinan y mansamente pintan todo de blanco, sin pincel, ni escoba, ni cal; casi sin esfuerzo, como profesionales artesanas experimentadas. Se arrullan, ... (ver texto completo)