Oración para el día segundo.
Tristísima y dolorosísima
Virgen María mi Señora, que caminando constante al
Calvario en seguida del Cordero Jesús, veías la preciosa sangre que iba derramando, profanada y pisada por los sacrílegos pies de aquella pérfida turba; y que oprimido del grave peso de la
Cruz, dio por tres veces en tierra con su sagrada humanidad; y que el socorro que recibía para levantarse era escarnio, empellones y ultrajes; pues aunque los judíos alquilaron un Cirineo para que le ayudase
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