Francisco Saurina
Errar el tiro
Si de algo adolece esta tierra nuestra cada día más denostada incluso por sus propios hijos, digo más, sobre todo por sus propios hijos, es saber lo que quiere y necesita.
Errar el tiro significa reivindicar cosas con fuerza cuando otras son más importantes y necesarias.
El ministro Blanco nos hizo el gran favor de favorecer las comunicaciones a Galicia dejando a León, de su amado Zapatero, en la estacada.
Para León hoy lo más importante es la conexión del AVE para cuya consecución inmediata todo el entorno social, político y empresarial debería aunar fuerzas. No puede haber concesiones en este tema, es vertebral para León y para Asturias y ahí deberíamos unir esfuerzos con independencia de la pertenencia a comunidades autónomas diferentes.
El aeropuerto está muy bien y si hay vuelos de bajo coste bienvenidos sean pero no podemos errar el tiro, el AVE nos pone a una hora y treinta y cinco minutos de la capital de España.
Si lo invertido en el aeropuerto se hubiera invertido en la alta velocidad contaríamos con un instrumento vertebrador de primer nivel y de un instrumento fundamental para el desarrollo de nuestra economía.
El anterior ministro no nos ha hecho precisamente un favor pero ahora hay que reivindicar que no haya retrasos, que no se primen ejes atendiendo a la riqueza que generan porque entonces nada cambiará nunca. Hay que jugar al equilibrio de los territorios y convendría formar para ello un frente común sin fisuras y sin política partidista por el medio.
Sobre las medidas para financiar la sanidad casi es mejor no decir nada. Bruselas ya ha dicho que su objetivo fiscal incumple la armonización que existe en el impuesto sobre hidrocarburos en toda Europa. Siento no ser partidario de que se financien los déficits con los fumadores, los conductores o con la tuna universitaria.
Y digo yo que qué pasa con los que abusan, o con los que la administran mal. Hay que frenar los abusos y mentalizar a la gente de que la sanidad no es gratis, que la pagamos todos. Que tal si empezamos porque paguen las recetas los pensionistas cuya pensión supere o iguale el salario medio de un trabajador, por ejemplo.
Errar el tiro
Si de algo adolece esta tierra nuestra cada día más denostada incluso por sus propios hijos, digo más, sobre todo por sus propios hijos, es saber lo que quiere y necesita.
Errar el tiro significa reivindicar cosas con fuerza cuando otras son más importantes y necesarias.
El ministro Blanco nos hizo el gran favor de favorecer las comunicaciones a Galicia dejando a León, de su amado Zapatero, en la estacada.
Para León hoy lo más importante es la conexión del AVE para cuya consecución inmediata todo el entorno social, político y empresarial debería aunar fuerzas. No puede haber concesiones en este tema, es vertebral para León y para Asturias y ahí deberíamos unir esfuerzos con independencia de la pertenencia a comunidades autónomas diferentes.
El aeropuerto está muy bien y si hay vuelos de bajo coste bienvenidos sean pero no podemos errar el tiro, el AVE nos pone a una hora y treinta y cinco minutos de la capital de España.
Si lo invertido en el aeropuerto se hubiera invertido en la alta velocidad contaríamos con un instrumento vertebrador de primer nivel y de un instrumento fundamental para el desarrollo de nuestra economía.
El anterior ministro no nos ha hecho precisamente un favor pero ahora hay que reivindicar que no haya retrasos, que no se primen ejes atendiendo a la riqueza que generan porque entonces nada cambiará nunca. Hay que jugar al equilibrio de los territorios y convendría formar para ello un frente común sin fisuras y sin política partidista por el medio.
Sobre las medidas para financiar la sanidad casi es mejor no decir nada. Bruselas ya ha dicho que su objetivo fiscal incumple la armonización que existe en el impuesto sobre hidrocarburos en toda Europa. Siento no ser partidario de que se financien los déficits con los fumadores, los conductores o con la tuna universitaria.
Y digo yo que qué pasa con los que abusan, o con los que la administran mal. Hay que frenar los abusos y mentalizar a la gente de que la sanidad no es gratis, que la pagamos todos. Que tal si empezamos porque paguen las recetas los pensionistas cuya pensión supere o iguale el salario medio de un trabajador, por ejemplo.