En varios escritos he hecho referencia a las truchas del
río Omaña, esos seres acuáticos tan esquivos como hermosos a los que nuestro sentido de propiedad les costaba muy caro pues terminaban pasadas por la sartén. Pero pocos sabrán que además de truchas, algún barbo, renacuajos, culebras, ratas de
agua (así llamábamos al desmán ibérico), nutrias y otros especímenes, alguna vez hubo cangrejos.
Desde
joven mi padre estuvo familiarizado con la técnica de la
pesca del cangrejo de río, en el Valderaduey
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