Una vez atrevesada la
puerta de la
cuadra que tenía forma de rectángulo, en el lado corto de la derecha estaban los pesebres de las reses nobles de la
casa. En primer lugar estaba el rey del transporte, nuestro
caballo alazán-árabe, dejado un poco verde por el capador de
Lago, no sé si a cuchilla o a vuelta, para que tuviese un poco de valor añadido en la marcha, bien fuese trote corto o largo, galope o paso de andadura. A continuación estaba la Silga que en omañés quiere decir pinta, y algunas pintas
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