Ojalá solo tuvieramos que quejarnos del
carnaval o de aspectos puntuales, pero no acabariamos nunca!!! da una pena impresionante!además de la incompetencia, que brilla por cada
esquina, es la falta de espiritu y ganas de hacer bien las cosas, porque la incompetencia es imperdonable, pero más la falta de organización y las ganas de que el
pueblo salga adelante, eso si que no tiene perdón!!!