Lo que mas se recordaba en la venta de Aguasmestas era a los arrieros del chaleco dorado. Los arrieros dormían en la cuadra o en el pajar, sobre las mantas que siempre llevaban encima o entre ellas cuando el frio apretaba y con las albardas o la silla de montar de cabezal. La moza de la venta –creo que era de Cornombre- dormía en la cocina, sobre el ancho banco bien mullido, detrás de la mesa. Uno de los arrieros había echado el ojo a la moza, así que una noche, muy pagado de su suerte, fue derecho
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Buenas
noches, Eudosia ¡Que
historia más bonita! No la habia oido nunca, si como dice, fué en la venta de Aguasmestas, no andaria lejos la tia Perpetua, ya que era la dueña de la venta, allí hizo élla todas esas "faenas"que tanto le gustaba hacer, sin respetar a nadie, ni a su marido, que era un hombre muy formal, todo lo contrario a élla, y que sufria con lo que élla hacia pero como decia mi padre, no habia solución, o matarla o dejarla. Tenian un criado, un fiel criado que hacia lo que le mandaba,
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