El
león, que nunca se había distinguido por su buen carácter, tenia el dia cruzado. Iba paseando por la selva en busca de
comida cuando se cruzo con una mofeta pendenciera, que se preciaba de no haber perdido ni una sola pelea con cualquier animal, por peligroso que fuese. Tras intercambiar dos o tres frases, el león y la mofeta perdieron los estribos y se enzarzaron en una disputa. El felino levanto su enorme zarpa y, a punto estaba de asestar un fatal golpe a su presa, cuando la mofeta lo rocio
... (ver texto completo)