EL AGUILA DESPLUMADA. Un hombre había atrapado un águila y, tras cortarle las plumas para que no pudiera escaparse, la encerro en un
corral con sus gallinas. Alli, el ave se sentía como una reina encarcelada y se pasaba todo el dia en un
rincón, entristecida y sin apenas
comer. Para su fortuna, paso por la granja un hombre que, viendola tan desvalida y con tan mal aspecto, decidio comprársela al dueño y darle una segunda oportunidad. Lo primero que hizo fue arrancarle las plumas cortadas y esperar
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