EL MENDIGO QUE NO QUISO DEJAR DE SERLO. Un mendigo vivía en una aldea donde era muy conocido por dar sabios consejos y ayudar a la gente. A cmabio, solo pedia la voluntad. Su fama llego hasta el Rey, quien decidio visitarle y quedo muy satisfecho con los consejos que le dio, asi que le pidió que le acompañara a
palacio y el mendigo se marcho a vivir con el.
El Rey estaba cada dia mas satisfecho con la labor de su nuevo asesor, hasta el punto que decidio prescindir de todos sus consejeros. Uno de
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