EL LOCO. Habia en un reino un hombre al que todos llamaban el loco, que vestia con ropas gastadas y no poseía
casa donde refugiarse ni ninguna otra propiedad. Tan solo llevaba consigo un saquito de semillas y dedicaba todo su tiempo a ir sembrando, por todos los
campos por donde pasaba, lo que en el futuro serian
arboles frutales.
Nadie se había detenido a hablar con el para, en vez de reírse de su apariencia, agradecerle el gesto de poner la semilla para que otros se beneficiasen del
fruto de esos
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