Tuve la suerte de conocer a Aurora, -Aurorina-, bella mujer que volvió con su marido al pueblo y ahora carga con una responsabilidad que casi nadie quiere en ningún sitio cuando se trata de hacer milagros, o sea, de administrar lo poco y mantener lo mucho. Ella me abrió la puerta del santuario para que pudiera tomar unas cuantas fotografías porque el día 8, con la multitud, será imposible.
Empecé subiendo al campanario.
La coruja fue deshauciada de la torre cuando se hizo la restauración que ... (ver texto completo)
Empecé subiendo al campanario.
La coruja fue deshauciada de la torre cuando se hizo la restauración que ... (ver texto completo)