Al hablar del centeno, me viene a la memoria, una ocasión que estábamos, con el sarampión Ángel, Eladio y yo, mi hermana era muy pequeña, y como en nuestra
casa no había
horno, desde que se quemo la casa, se amasaba muy pocas veces, con la disculpa de la enfermedad, le hicimos a mi madre, que cambiara una hogaza de
pan de trigo por una de centeno, creo que Ángel como ya era tarde le subió tanto la fiebre, que ya no tenia ganas de
comer ni siquiera centeno, seguro que ahora si se lo comería, dice
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