A pesar de la emoción que yo le ponía en cada acecho, el lobo nunca se presentó. Pero a mí, aquellas esperas me metían más en el cuerpo la aversión hacia el lobo. El lobo en singular, ya que hasta que vi a Félix Rodríguez de la Fuente hablando de las manadas de lobos, siempre me imaginaba encontrándome con un lobo solitario. Uno solo, pero tremendamente fuerte y fiero.
A ese convencimiento de su poder y ferocidad ayudaron mucho los rebaños trashumantes con cientos de ovejas que pasaban todos los ... (ver texto completo)
A ese convencimiento de su poder y ferocidad ayudaron mucho los rebaños trashumantes con cientos de ovejas que pasaban todos los ... (ver texto completo)