Queridos reyes magos.
os ceñisteis la túnica del noble, dejasteis los ornatos sobre el suelo,
emprendisteis el viaje al horizonte, arrojasteis al viento el haz de brezo,
decididos a inspeccionar el orbe, a descubrir la cuna del misterio.
Sin miedo a los desafios, movidos por la esperanza,
por su fe, por su confianza, intrépidos y bravios,
recorren
montes y
ríos, con espiritu valiente.
Traen cansancio del
camino, en la mirada el desierto;
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