Ya en casa y, una vez recuperado del remojón, cogió varias monedas de oro de las muchas que poseía y, con mucha parsimonia se dedicó a limarlas y reducirlas a fino polvo que almacenó en una pequeña bolsa.
“ ¡Pero Juan! ¿Qué estás haciendo? “Le increpó su esposa, vamos a dejarnos de tanto enfrentamiento. Ahora podemos marcharnos a cualquier lugar y vivir con desahogo, “cualquier día van a acabar contigo…..”
No consiguió la mujer convencer al terco marido que, tomando la bolsa se presentó en la ... (ver texto completo)
“ ¡Pero Juan! ¿Qué estás haciendo? “Le increpó su esposa, vamos a dejarnos de tanto enfrentamiento. Ahora podemos marcharnos a cualquier lugar y vivir con desahogo, “cualquier día van a acabar contigo…..”
No consiguió la mujer convencer al terco marido que, tomando la bolsa se presentó en la ... (ver texto completo)