CANALES: Diario de un minero en marcha...

Diario de un minero en marcha

10julio
El ministro tiene que estar sintiendo todo esto. No es normal: Es una pasada el apoyo que estamos recibiendo. Eran miles y miles de personas por las calles de Madrid aplaudiéndonos, apoyándonos... El ministro tiene que estar sintiéndolo porque de otra manera es imposible. Yo, si fuera él, sentiría vergüenza de que esté toda esta gente en la calle pidiéndote que rectifiques y manteniéndome en mis trece. No me cabe en la cabeza que siga pensando como piensa, que siga enrocado en su postura cuando hay un clamor como este en la calle: Que no somos nosotros solos, coño, ni solo los de León siquiera, que es todo Madrid, que es media España que nos ha dado su apoyo durante todo este tiempo, los que le estamos pidiendo que tiene que darnos una solución, que no puede dejar morir así como así las cuencas mineras, coño, que los vivimos allí somos seres humanos que no queremos más que tener un puesto de trabajo y conservarlo.
Se lo recordamos al pasar por la Moncloa. Hubo vítores y piropos, como podéis imaginar, tanto para Rajoy como para Soria. La verdad es que hasta los antidisturbios se partían de risa, algunos de ellos, claro, que otros yo creo que nunca han sonreído. Sabiendo que es la última etapa, se hace de otra manera, y más aún con tanta gente mirando y apoyándonos. Hay también por ahí algún radical que no se corta un pelo y que nos insulta al pasar, que está en contra de la minería, que nos llama de todo, pero nosotros tenemos que pasar de ellos, aunque a alguno de mis compañeros le cueste, porque esto es un país democrático y cada uno puede pensar lo que quiera y tiene derecho a decirlo, igual que nosotros protestamos.
Fue emotivo reunirnos con nuestros compañeros de Aragón. Paramos en la Ciudad Universitaria a reponer fuerzas y luego empezamos a caminar por las calles de Madrid. Fue muy emocionante, todos con las lámparas y entre un montón de aplausos. Así, hasta que llegamos a la Puerta del Sol, el kilómetro 0 de las carreteras españolas y también de nuestra marcha. Hoy iré con muchas ganas a la manifestación, con las fuerzas que me queden, para gritar bien alto que necesitamos un futuro para nuestro puesto de trabajo. Vienen nuestras familias. Tenemos muchas ganas de verles. Volveremos con ellos en autobús a Villablino. Y, si todo se da bien, a final del día llegaré a dormir a mi casa, a mi cama... y con mi mujer, que falta me hace.